En una clara crítica y condena a las prácticas del homosexualismo y del lesbianismo, el arzobispo de Panamá, monseñor José Dimas Cedeño, alertó que poco a poco la sociedad está cayendo en aberraciones inconcebibles y afirmó que no se puede aceptar que se piense que las familias puedan ser conformadas por parejas de dos hombres o por dos mujeres, porque eso no es lo que concibió el Creador.
El mensaje de Dimas Cedeño se produjo en la misa celebrada en la Catedral Metropolitana, en ocasión del inicio de la Semana de la Familia que organiza el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia (MIJUMNFA) y donde dejó claramente establecido que una madre no puede hacer la función del padre, ni el padre puede hacer la función de una madre en el núcleo familiar.
Advirtió que no se puede considerar una familia como la simple sociedad de dos seres, ni aceptar la unión de personas del mismo sexo, porque aquí la vida no tiene cabida, ya que la Biblia dice claramente que Dios los creó Hombre y Mujer.
Reiteró que los textos bíblicos dicen claramente que la creación es de machos y hembras unidas por Dios, para formar una familia como lo establece la palabra sagrada.
Destacó que la familia sigue siendo la esencia de la sociedad y respaldó el mensaje dado por la presidenta de la República, Mireya Moscoso, sobre la importancia del amor en el núcleo familiar, porque si falta este ingrediente, ya no hay familia, dijo.
Expresó que en la unión, tanto el hombre como la mujer, deben reconocer la dignidad de cada uno y que no se trata de una competencia para ver quién tiene más fuerza o quién domina a quién.
Condenó la violencia y el maltrato intrafamiliar, que a diario se publica en los medios de comunicación social, calificándola de "espeluznante", ya que ese tipo de acciones no debe ocurrir en donde los valores están bien asentados y definidos.
Dimas Cedeño recordó el papel de los padres de familia para orientar y educar a sus hijos, ya que a nadie escapa el hecho de que la delincuencia y los problemas de violencia en la sociedad, tienen origen en hogares desintegrados y familias desunidas, donde los hijos no disfrutaron del amor de sus padres y crecieron en un ambiente de desamor y violencia.
Afirmó que una nación donde no hay familia se encamina al caos, mientras que en un país donde las familias son unidas y se fundamentan en el respeto y en el amor, el pueblo es próspero.
Acotó que decir "madre-padre" tiene un poco de certeza y de falsedad, porque la mujer por más valiente que sea, jamás podrá reemplazar al padre, dijo monseñor.
Destacó que es importante que todos los sectores, gobierno, gremios y sociedad civil, den la importancia que tiene la semana dedicada a exaltar el valor de las familias.
Se mostró de acuerdo en que las autoridades busquen la fórmula para aplicar un castigo a los hombres que abandonan sus hogares y no cumplen con las responsabilidades de atender a su cónyuge y a sus hijos.