Los obispos miembros de la Conferencia Episcopal Panameña, advirtieron que la corrupción es "un cáncer social y pidieron al nuevo gobierno que no tutele la utilidad pública para el provecho de unos pocos.
El arzobispo metropolitano de Panamá, José Dimas Cedeño, al ser cuestionado sobre los casos de corrupción como el del CEMIS, señaló que la Iglesia no ha dejado de levantar su voz para pedir a todos los estamentos públicos y privados que se luche contra este mal llamado corrupción.
"Comprendemos que este mal es un cáncer social, donde para combatirlo se requiere de la contribución de todos, porque mientras no logremos una educación en los valores humanos, no será fácil combatirlo", señaló.
Precisó que los casos de corrupción que se han mencionado, entre los que destacó el caso CEMIS, tienen que ser esclarecidos, porque si se quedan en la penumbra siempre habrá problemas.
En un comunicado dado a conocer ayer tras la realización de la Asamblea Plenaria Ordinaria de la Conferencia Episcopal, los obispos señalaron que los gobernantes están en el poder únicamente para tutelar la utilidad pública y de "ningún modo", para dar provecho a una sola o a pocas personas.
Cuestionaron también el operativo contra la delincuencia denominado "Mano Dura", señalando que la lucha contra la delincuencia no puede reducirse sólo a operaciones represivas y punitivas.
Con relacíón a la pena de muerte en Panamá que ha sido propuesta por algunos sectores, los obispos recuerdan que la "vida es don de Dios y que el ser humano es imagen de Dios y sólo Dios es dueño de la vida".
Para el presidente de la Conferencia Episcopal Panameña, el obispo Oscar Brown, para combatir el aumento de la delincuencia hay que tomar medidas pertinentes y oportunas, las que deben ir dirigidas no simplemente a la represión y al castigo, sino también a la prevención.
Para ello, dijo, habría que examinar las causas que pueden llevar a la delincuencia, como son el incremento de la pobreza y la pobreza extrema.
Manifestó que fuera del examen de las causas también está el tema de la corrección, ya que una vez que una persona es detenida, las cárceles deberían ser un lugar de resocialización que hoy no funcionan así.
En este sentido, el arzobispo Dimas Cedeño sostuvo que para que las cárceles sean realmente centros de educación de delincuentes, hacen falta recursos, edificios, personas y que las autoridades inviertan más dinero, porque si hay hacinamiento es muy difícil que se reeduque a un delincuente.
Los obispos de igual forma se refirieron a las planteadas reformas a la Constitución, asegurando que éstas no son por sí mismas, la solución a los problemas de la sociedad, sino que deben ir acompañadas de un cambio en los valores y actitudes de los ciudadanos, que ha de empezar desde la familia.
En el documento urgieron, además, también a que en este tema hablen y sean escuchados los diferentes sectores de la sociedad panameña.
"La discusión de las reformas no puede ser ocasión para promover los intereses partidistas ni particulares, sino el bien común", destacaron los más altos jerarcas de la Iglesia Católica de Panamá.