Nación

Iglesia está en crisis por falta de sacerdotes y monjas


Miembros de la Iglesia Católica aseguraron estar en una crisis, por la falta de interés y voluntad de jóvenes panameños de convertirse en sacerdotes, religiosas y monjas, situación que pone en peligro la difusión de la obra de Dios y del Evangelio en el país.
De acuerdo con el rector del Seminario Mayor San José, William Sánchez, existe una necesidad de tener más sacerdotes en Panamá y esa necesidad no está siendo reflejada en el Seminario ya que desde hace cuatro años la disminución de jóvenes inscritos es evidente.
Por su parte, Dayra Rosales, religiosa de la Comunicación Social, aseguró que la crisis que está afectando la vida sacerdotal y la vida religiosa es la misma que está afectando a la matrimonial y la vida social.
"Actualmente los jóvenes no son perseverantes por nada, empiezan muchos proyectos y todos los abandonan. Es una época de inmadurez afectiva y humana, del miedo al compromiso, esto ha provocado el poco interés por buscar a Dios", dijo.
En tanto, Monseñor Alejandro Vásquez Pinto enfatizó que no hay duda que en la iglesia panameña ha habido una disminución en cuanto a las vocaciones sacerdotales y religiosas que nos impiden satisfacer las exigencias del pueblo de Dios.
En este sentido, la hermana Ivonne Alveo Domínguez, encargada del Convento de la Comunidad de Religiosas Franciscanas de María Inmaculada, manifestó que la crisis de la vida religiosa y de falta de vocación no es sólo localmente, sino a nivel internacional.
"Por la realidad del mundo cambiante actual que ofrece una forma de vivir diferente de tener un automóvil y viviendas de lujos además de divertirse, todos esos factores de la sociedad afectan el compromiso de todos con la gente pobre", recalcó.
LA FAMILIA Y LA SOCIEDAD: UN GRAN OBSTACULO
Para el sacerdote William Sánchez, el impedimento clásico para que los jóvenes se dediquen al sacerdocio es su propia familia y sus amigos, ya que hay muchachos que sienten el llamado, pero por no entrar en disputas con sus familias o con el ambiente, que muchas veces no les ocasiona la felicidad que desearían, prefieren no ingresar.
Asegura que la reducción de jóvenes interesados en ser sacerdotes, está motivada por la vivencia de una serie de antivalores en la sociedad, que se predican por todos lados. "La sociedad misma y la familia son obstáculos para que un joven discierna, sienta el llamado al sacerdocio y se arriesgue".
Manifestó que el sacerdocio es poco valorado en la sociedad frente a las otras carreras que ofrecen confort, libertad en los gastos económicos y prestigio. "El sacerdocio no brinda esas cosas, entonces para el joven ese es un factor determinante", reconoció.
Recalcó que otro de los factores primordiales en la no inscripción de más jóvenes, es el temor a enfrentar el celibato. "Hay muchos que quieren ser sacerdotes, pero sin abrazar el celibato, precisamente por todo lo que ha provocado en ellos el desorden afectivo sexual que son promovidos actualmente; esos tres factores hacen que el muchacho repiense la entrada".
El reverendo Sánchez, de 38 años de edad, asegura no haber perdido nada con el sacerdocio, ya que dice sentir que Dios lo ama tanto al haberle llamado y sostenido en algo como el no mantener relaciones sexuales.
"El Señor me da la gracia de no hacer lo que todo el mundo hace, a veces hasta sin sentido. A mí no me ha faltado cariño, ni afecto ni querer, y muchas cosas pudiera tener si quisiera, pero porque sé quien soy, como sacerdote esas cosas las dejo a un lado".
En el año 1991 la matrícula del Seminario Mayor San José fue de 100 personas por encima de los 84 inscritos en 1990, pero desde 1998 a la fecha, el número es cada vez menor. En los últimos diez años la inscripción de seminaristas ha sido la siguiente: 1990-84 inscritos, 1991-100 seminaristas, 1992-102, 1993-110, 1994-108, 1995-113, 1996-110, 1997-114, 1998-96, 1999-78 y en el 2000 se inscribieron 71 personas. De esos 71 inscritos en el primer semestre de este año permanecen en el segundo semestre 64 seminaristas.
La entrada anual al seminario no ha pasado de 12 jóvenes. Este año ingresaron 17, pero ya cinco renunciaron a seguir en el seminario. Por lo regular en la Arquidiócesis de Panamá se realizan cuatro ordenaciones al año.
Una de las preocupaciones más grandes de la iglesia, según el Rector del Seminario Mayor San José, es que en la capital hay una tendencia a no conservar las tradiciones, "se piensa mucho en el desafío del celibato. Tenemos dificultades con los de la ciudad, a los jóvenes de acá les cuesta un poco más tomar la decisión de ingresar, a diferencia de los del interior de la República donde se conservan más las tradiciones, el temor de Dios y el amor de las cosas de Dios".
En cuanto a la formación de religiosas y monjas Dayra Rosales, quien tiene 23 años de haber optado por ser religiosa, asegura que la vida que llevan es de mucho sacrificio y trabajo, pero de grandes compensaciones.
"No echo de menos absolutamente nada de lo que hay afuera, el mundo que se presenta como atractivo no es más que una envoltura que no es del todo satisfactoria", expresó.
Asegura que ellas están confrontando una lucha con una sociedad hostil con relación a los consejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia, en un momento en que el sexo juega un papel tan importante al cual se le ve como si fuera Dios. "El voto de castidad que tenemos nos hace tener una vida totalmente consagrada a El, sin ningún tipo de amor particular, les damos amor a todo el mundo y no a nadie en particular. Incluso hay un egoísmo personal que impide que un papá o mamá y una familia quiera que una hija se consagre a Dios".
EN LA IGLESIA NO HAY NINGUNA RESTRICCION
Manifiesta el Rector Sánchez que en la iglesia no hay restricciones, ya que nunca como sacerdote le han dicho que no vaya a fiestas. "Esas son cosas que uno va dejando porque se caen de su peso, nadie no las ha prohibido, es más, la misma sociedad se escandaliza si viera a algunos de nosotros en una fiesta, pero sí podemos participar de ellas".
Expresa que el fumar o beber va en la misma línea de la no prohibición, pero es una consecuencia de la elección de ser sacerdotes, "nadie te lo prohibe, incluso cuando hay un aniversario o una comida especial consumimos algo de cerveza o vino".
Los jóvenes internos permanecen en el seminario de lunes a viernes, y los sábados y domingos se quedan en las parroquias, visitan hospitales u otras entidades. Se les da dos o tres semanas a mediados del año para que visiten a sus familias además del periodo de vacaciones de enero, febrero y marzo. En días feriados tienen la libertad de ir a sus casas.
Monseñor Pinto en este sentido manifestó que en el sacerdocio no hay pérdidas ni restricciones, "ya que cuando estamos convencidos del Evangelio no tenemos pérdidas, y a pesar que hay una sociedad que vive de la riqueza material y de todas las diversiones que pueda tener, hay un hombre vacío que está buscando una respuesta a la vida, a la muerte, al dolor y al sufrimiento".
Para la hermana Ivonne, la vida religiosa es un don de Dios, por lo cual asegura no siente ninguna restricción. "Esto es un hogar y una familia que tiene sus pro y sus contra, pero que tienen sus esperanzas al poder vivir de la vocación regalada por Dios. El no tener hijos, no es una restricción ya que yo opté libremente por una forma de vida, nadie nos presiona por estar aquí".
REQUISITOS ESENCIALES PARA SER SACERDOTE O RELIGIOSA
Lo ideal para Sánchez como requisito fundamental para ser sacerdote es que el joven se ejercite preferiblemente en el quehacer de una iglesia y que sienta el deseo vocacional, además de haber terminado la escuela secundaria.
Los seminaristas deben cumplir con ocho años de preparación, es decir tres años de filosofía, un año de maduración vocacional en donde el joven va a la parroquia para darle la libertad de elegir si continúa o no, y cuatro años de teología o el estudio de Dios.
Las religiosas y monjas tienen una etapa de preparación de tres a cuatro años, el aspirantado que puede ser de uno, dos o tres años, un año de postulantado, dos años de noviciado con una formación más sólida de la vida cristiana, y una fase de juniorado, donde se le integra a una fraternidad determinada.
SER SACERDOTE Y RELIGIOSAS: TAN BUENO COMO SER MEDICO
Para Sánchez la opción por el sacerdocio es posible. "Ser sacerdote es tan bueno como el ser médico. Todo hombre bautizado tiene que aprender a descubrir qué le pide Dios y al momento de discernir sobre su vocación o sobre lo que va a hacer, no descartar a Dios. Es verdad que uno tiene que escuchar a mucha gente y ver muchas posibilidades, pero hay que pensar que como ser humano uno tiene un ser superior que se llama Dios".
La hermana Ivonne Alveo es graduada de licenciada en Contabilidad y al decidir ingresar a la vida religiosa asegura que hubo una ruptura fuerte con su familia que se solucionó al final sin abandonar su decisión de vivir la vida religiosa. "Hay tanta oportunidad hoy en día que la vida religiosa para muchos queda en un tercer plano, pero eso no ha sido impedimento para mí, yo sigo con Dios".
Alveo pide tanto a hombres como mujeres que quieran optar por seguir a Jesús en las diferentes formas de vida que tiene la iglesia, que si realmente sienten ese llamado por el Señor respondan al mismo, porque El no los dejará tranquilos hasta que le respondan. "El Señor llama a quien quiere y cuando él quiere", afirmó la religiosa.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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