El padre Manuel Villarreal, párroco de la iglesia de San Francisco de Asis, dijo que lo que más afecta al mundo es que los corruptos no toman el camino del arrepentimiento, sino del cinismo o de la autodefensa a ultranza, en la cual no se manifiesta ningún deseo de cambio.
Calificó de inmaduros espirituales a las personas que viven en un mundo de pecados durante las fiestas del carnaval, pensando que el miércoles de cenizas pedirán perdón a Dios y todos los pecados se olvidan.
Dijo que son gente que aún no han recibido el mensaje de Cristo, que no han conocido a Jesús, "que no saben que Dios no es tonto" que no se dejará engañar, ya que los tontos somos nosotros que nos autoengañamos, porque el Creador no mira las apariencias, sino el corazón.
Advirtió que en ocasiones algunas personas quieren hacer gala de lo externo, pero lo interno queda igual y no cambia, por lo que el Miércoles de Ceniza algunos que se llaman cristianos, sólo pueden usar una máscara más de los carnavales.
Hizo un llamado a los feligreses para que el signo de las cenizas sean el anuncio de una verdadera conversión interna y no externa para aparentar ante otros.
De allí que el tiempo de cuaresma, que se inició ayer, es una época de conversión camino a una pascua y por eso iniciamos con el signo de la ceniza, que significa la muerte, pero "caminamos hacia la vida" que nos hará ver en Cristo la luz que necesitamos, afirmó.
De nada vale, dijo el padre Villarreal, que algunas personas decidan no coman carne el viernes, si su actuación no es del agrado de Dios.
Explicó, que la época de Cuaresma que se inició con la unción de las cenizas, no es más que el período de preparación para la Pascua, que se efectuará 50 días después.
El padre Villarreal afirmó que para la iglesia permanentemente es Cuaresma, pero se trata de una época de arrepentimiento y de ayuno acogiendo la palabra de Dios, que es el alimento por excelencia.