Los cristianos conmemoraron el Domingo de Ramos, con misas, cultos y procesiones, el inicio de la Semana Santa, actividad que la Iglesia aprovechó para hacer un llamado a detener la violencia y a vivir la fe a plenitud.
Ayer, el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, pidió a las autoridades que se detenga la violencia contra la mujer y la niñez, pues es la acción más cobarde que pueda existir.
"Tenemos que recuperar la tolerancia para que no ocurran más asesinatos contra las féminas y se detenga la violencia", declaró en RPC Radio.
El asesor del Arzobispado, el sacerdote Rosendo Torres, dijo que se necesita fomentar la cultura del amor y la paz, para acabar con la violencia, pero a través de la justicia.
Lo importante es vivir la fe en lo que creemos y lo que esta nos exige, aseguró. El Domingo de Ramos se celebra a Cristo Rey que entra en Jerusalén triunfante y quienes lo aclaman después piden su muerte.