Nación

Iglesia pide reflexionar sobre trato a migrantes


La Oficina Nacional de Pastoral Social-Cáritas Panamá, al celebrar del 1 al 8 de septiembre, la semana nacional de las Personas Migrantes, formuló un llamado a todos los panameños para que "nos detengamos un minuto a reflexionar", desde el fundamento de la justicia y caridad cristiana, algunas realidades de estos hermanos que impulsados por necesidades de justicia, libertad y de paz, se ven obligados a emigrar desde sus lugares de origen.
Un pronunciamiento de la Pastoral Social indica que estas personas migrantes, al llegar a Panamá se encuentran "o el acogedor corazón de nuestros compatriotas o la incomprensión y el rechazo inhumano y antievangélico".
La Pastoral cita como ejemplos, los casos de los colombianos que salen de su país en busca de refugio y, al llegar a tierras panameñas, tienen que estar privados de libertad, por la obligación de permanecer en una población específica. Citó además el caso de aquellos y aquellas suramericanos, hombres y mujeres, niños y niñas, que ingresan por la frontera darienita, haciendo camino hacia un destino que, la mayoría no logra avanzar.
Agregó que éstos son atrapados por las autoridades y expuestos a condiciones infrahumanas, en las cárceles de ésta, para que después de la agonía, tengan que ser deportados nuevamente a su tierra.
El grupo religioso instó a los panameños a no olvidar a aquellas personas migrantes, que están en la ciudad y que día a día salen a las calles a vender sus productos y que son perseguidos, maltratados y amenazados, porque "el comercio al por menor no es permitido para ellos".
Igualmente, tampoco se pueden olvidar a aquéllos que se encuentran sin un status migratorio legal, que les permita la seguridad y la defensa de sus derechos humanos que son flagrantemente violentados.
La Pastoral Social-Cáritas Panamá criticó la globalización que, teóricamente, debería acelerar el flujo de los servicios entre todos los seres humanos de la Tierra, ha creado, de hecho, "una brecha" gigantesca entre países y personas en donde lo único que importa es el dinero y lo único que no importa es la gente.
Cuestionó que en la globalización la riqueza es el criterio decisivo, y lo importante no es compartir, sino acumular. Agrega que lo que se inculca es el individualismo y no la solidaridad o el sentido de comunidad y el bien común.
La Pastoral destaca en la Semana de las Personas Migrantes, cuyo lema es "Hoy tengo que alojarme en tu casa" Lc. 19.5, nadie es extranjero, para quien pertenece a la comunidad cristiana que se llama a sí misma "católica", por lo que las fronteras que, "para otros son excluyentes, para nosotros deben ser únicamente comprometientes".
Asimismo cuestiona qué y cómo se puede hacer para que todo ser humano, sin excepción tenga acceso al pan cotidiano, a la dignidad humana y a la paz.
En ese sentido, señala que la Iglesia católica, en este año jubilar 2000, quiere que "hagamos todo lo que esté de nuestra parte" para llegar a ser, compatriotas y migrantes, una familia verdaderamente unida, a pesar de las diferencias culturales, raciales o sexuales.
Por ello, exhortó a todos a convertir los derechos fundamentales de la persona humana en la finalidad consecuente de toda la legislación de Panamá.
La Pastoral reiteró su solicitud de reflexionar la triste y cruel realidad, que a las puertas "de nuestras" casas, viven las hermanas y hermanos pobres de otros países y a la vez "cultivemos" receptividad para ser capaces de escuchar la voz de aquéllos y aquéllas que, por desplazamientos, deportaciones y necesidad de refugio, en su condición de personas empobrecidas, necesitan alojarse en "nuestras casas".
Recordó que Dios espera del compromiso cristiano, de nuestras manos, nuestra palabra de aliento y nuestra acción, para hacer presente su compasión, amor y justicia.


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48514
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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