La Iglesia Católica Panameña continuará su lucha y expresando su voz de protesta, ante cualquier violación de los derechos humanos en el país o ante cualquier presión que ejerza la globalización mundial, que está produciendo un deterioro en el nivel de vida de los pobres, aseguró ayer el Monseñor Jorge Altafulla.
Altafulla quien participó del panel: "Misión del Cristiano y Mundo Socio-Político", realizado en la Universidad como parte del Congreso Eucarístico Nacional, expresó que como en tiempos anteriores la iglesia jerárquica habló fuerte defendiendo los derechos humanos, ahora por fidelidad a Jesucristo tiene que seguir hablando ".
Expresó que en el orden internacional el fenómeno de la globalización debe verse de la fe, pero recalcó que el concepto de superar las fronteras y acercarnos a una sociedad global es válido, "pero la forma en que se está implementando en el terreno económico está produciendo un gran deterioro en el nivel de vida de los pobres. El amor a los pobres nos exige no caer en un silencio cómplice", recalcó.
Manifestó que la iglesia mantendrá esa actitud de animar al pueblo a un protagonismo constructivo a fin de encontrar y proponer soluciones y alternativas para mejorar el asunto actual de las cosas.
En el panel participaron como invitados, Juan Jované director de la Caja de Seguro Social, la legisladora Teresita de Arias y Magaly Castillo, secretaria de la Comisión de Justicia y Paz.
Juan Jované en este sentido, expresó que tanto políticos, y toda la población en general como miembros del cristianismo, deben entender la pobreza que existe en el país, "dentro de esa formación evangélica, empezamos a entender que esa pobreza no es natural y no es necesaria. Quien no piense por los demás empieza a incurrir en la injusticia social", recalcó.
Manifestó que debe existir una actitud humanista en lugar de tener una visión neoliberal, "quien no tiene ningún problema con la justicia distributiva y dice a cada cual lo que le toca. Los humanistas entendemos que hay derechos naturales y sabemos que la gente tiene derecho a vivir bien y mucha gente en Panamá no está teniendo una vida dentro del principio de la dignidad humana", enfatizó.
Por su parte, Teresita de Arias al explicar su papel de legisladora con la misión del cristianismo, expresó que en su labor cotidiana de brindar respaldo a otras personas "no se reduce a la simple caridad de repartir cosas, sino de cambiar un mundo injusto, que no puede ser cambiado por otra cosa más que por la acción de los propios cristianos, quienes estamos comprometidos con ese mensaje evangélico".
Magaly Castillo por su parte, expresó que si hay que vivir en una sociedad más justa y fraterna, los panameños tenemos que defender los derechos humanos de todos, "y si esa lucha no va acompañada de esa espiritualidad cristiana queda en nada, con la espiritualidad es mucho más completa. Tenemos que sentir el dolor del otro y vivir la solidaridad por el hermano abusado", puntualizó.