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El canciller de la Curia Metropolitana, Rosendo Torres, dijo ayer que tiene temor de que el jurado de conciencia declare inocente a Marco Manjarrez y que el crimen cometido contra monseñor Jorge Altafulla quede impune.
Torres, quien estuvo presente durante el noveno día de audiencia, manifestó que durante este proceso se ha intentando dañar la imagen de la Iglesia Católica, que aunque tiene sus defectos, son muchas más las cosas buenas que realiza.
Alegó que ciertas habilidades y tecnicismos de la defensa, que ha apelado a sentimientos de misericordia y de lástima a favor del sindicado, pueden ocasionar que el jurado de conciencia conceda un veredicto absolutorio.
En tanto, el fiscal Dimas Guevara aseguró que Manjarrez planificó asesinar a monseñor Altafulla en la víspera de la celebración de Pentecostes, conmemorado 50 días después de la Pascua, en la misma fecha en que se le expulsó del Seminario Mayor San José.
Según Guevara, esta circunstancia indica que Manjarrez planificó en detalle su venganza contra Altafulla e incluso intentó simular que se encontraba en la Parroquia de San Gerardo de Mayela cuando se cometió el crimen.
En tanto, Maritza Altafulla, hermana del occiso monseñor, pidió al jurado de conciencia justicia.
Añadió que si Manjarrez queda en libertad la sociedad corre el peligro de que vuelva a cometer un homicidio y que esa nueva víctima sea cualquiera.
Maritza Altafulla sostuvo que el móvil de Manjarrez es la envidia por no tener lo que deseaba y que éste no pudo canalizar su frustración, guarda su rabia interior y quería vengarse de su hermano a como diese lugar y para ello planificó el crimen en detalle.