Ante el posible abandono de los representantes de los trabajadores de la mesa del diálogo por la Ley 30, las iglesias hacen un llamado a la “sensatez” y a buscar en el diálogo la forma de llegar a un acuerdo.
El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, señaló que “es muy lamentable” que algunos de los componentes de la mesa decidan irse, ya que con el diálogo se pueden disipar las diferencias.
“Solo el diálogo es el vehículo para resolver en democracia todas las situaciones”, dijo.
Por su parte, Pablo Morales, presidente del Comité Ecuménico y quien participa en la mesa como representante de la Iglesia, destacó que los participantes deben “deponer sus intereses personales”.
En este sentido, indicó que aunque la situación se ponga difícil, hay que buscar la forma de ponerse de acuerdo.
No obstante, ante las amenazas de los trabajadores de buscar otra forma de derogar la Ley 30, apuntó que medir fuerzas en la calle no ayudará a obtener buenos resultados.
Al principio, la Iglesia informó que solo participaría como mediadora sin llevar propuestas, pero ante la situación como se ha presentado haremos un llamado al Gobierno, trabajadores y todos los sectores, expresó.
Mientras tanto, en un comunicado, el Gobierno afirma que la intención de algunos no es dialogar ni buscar beneficios para la mayoría sino derogar la Ley 30.
El viceministro de Trabajo, Luis Carles, representante del Ejecutivo en el diálogo, aseguró que estos grupos pretenden “pescar en río revuelto” y conseguir un triunfo político, mediante la derogación de la ley.
Pese a la advertencia, el Gobierno asistirá hoy a la mesa.