Seguramente más de una vez les tocó encontrarse en los pasillos del edificio Torres de San Francisco. Kenyi Tatsuro Odai, uno de los corredores involucrado en la regata de saldos fatales que se registró este fin de semana en la calle 50, y Heidi Soto Morales, una de las víctimas, son vecinos.
Siendo así, la madre de Heidi, Magali Morales, ha llamado insistentemente al celular de la madre de Tatsuro sin recibir respuesta. Tampoco la localiza en su sitio de trabajo, a donde no va desde el lunes.
Magali teme que el sobreviviente de la regata en la que falleció el joven Jack Gazal, quien competía contra Tatsuro y que según informes venían corriendo desde la Calzada de Amador, haya salido del país.
Las autoridades parecen preferir no dar mayores detalles sobre el paradero del joven, aunque algunas versiones indican que aún está recluido en un hospital.
El capitán Aldo Macre, jefe de Operaciones de la Autoridad de Tránsito y Trasporte Terrestre, señaló que ellos levantan el parte del accidente y es potestad de la Fiscalía Auxiliar imponer otras medidas.
Al consultar al fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera, dijo desconocer si el caso ha llegado a su despacho, "son muchos los que llegan diariamente", aunque de ser así, "la ley me prohíbe hablar del tema".
Sin embargo, manifestó que cuando se da el fallecimiento de una persona en un accidente la pena es de menos de dos años y no debe ordenarse detención preventiva, aunque hay casos en los que si se ordena, la medida tiene que sustentarse. "Si el responsable es el muerto no se puede ordenar una detención", agregó.
Nuevos esfuerzos por conocer más detalles nos llevaron a consultar al subcomisionado de la Policía Nacional, Roberto Joudry, quien nos remitió al departamento de Relaciones Públicas de la institución, aduciendo que había sido redactado "un comunicado sobre el caso".
El abogado penalista Silvio Guerra sostuvo que las autoridades están en la obligación de garantizar la presencia de los investigados, "tanto en la etapa del sumario como en la etapa del plenario".
Guerra, por su parte, mencionó que en el caso de esta regata de consecuencias trágicas, podría hablarse de un "homicidio culposo en el que cabe una responsabilidad penal, porque los involucrados tenían la posibilidad de prevenir los resultados y no lo hicieron".
El artículo 135 del Código Penal señala que en caso de lesiones que no excedan los 30 días de incapacidad la sanción será de 40 a 400 días multa, pero si ocurre una muerte, la pena es de tres a cinco años de prisión.
Guerra aprovechó para recordar que hace varios años, justamente en la calle 50, una trabajadora bancaria murió por una regata y el responsable, el hijo de un importante empresario, salió de inmediato del país. "El problema es que aquí hay ley penal para el hijo de la cocinera, para el cholo, el negro, para el feo y no para el rabiblanco". En medio del desconcierto, Magali Morales sólo teme que el rumor sea verdad y el vecino de Heidi haya huido.