El candidato presidencial de la Alianza Patria Nueva, Martín Torrijos, aseguró que en estos cinco años las características principales del actual gobierno han sido la incapacidad y la corrupción, pero por fortuna la buena noticia es que ya sólo faltan 63 días para que el pueblo panameño se deshaga de la corrupción.
Las declaraciones del candidato se dieron durante una gira política que hizo a las comunidades de Antón y Río Hato en la provincia de Coclé, junto a su esposa Vivían de Torrijos y el candidato a la primera vicepresidencia, Samuel Lewis Navarro, donde recibió el apoyo no solo de sus copartidarios, sino de personas independientes que lo acompañaron en su recorrido por ambos sectores.
En un discurso que pronunció frente a seguidores y simpatizantes, Torrijos declaró que el Gobierno ha demostrado su incapacidad en la ejecución de los proyectos que debieron hacerse con el dinero del Fondo Fiduciario.
Para ilustrar sus palabras, el candidato le dijo al pueblo que hay 40 millones del Fondo Fiduciario para un programa de riego y nadie ve ni un pozo ni una tubería, y lo único que se sabe es que se han gastado 10 millones en hacer estudios a los estudios que ya se han hecho por muchos años, lo que por supuesto es una forma de gastarse la plata y no llevarle respuestas a las comunidades.
Torrijos reiteró que en la administración de Patria Nueva no se tolerará la corrupción, porque se llegará al gobierno a trabajar con honestidad y con personas preparadas para hacer frente a la solución de los graves problemas que afectan al país.
El líder de la oposición también culpó al Gobierno por el abandono en que se encuentran las carreteras de las distintas comunidades del país, donde incluso hay sectores a los que de a milagro se llega en verano, mientras que en invierno el deterioro de los caminos y de las calles deja a cientos de familias incomunicadas.
En su discurso, el candidato criticó a la actual administración porque durante su recorrido por el país se ha encontrado con centros de salud que son un monumento a la desidia, donde no hay medicamentos, por lo que las familias deben cargar a sus pacientes por varias horas para llegar hasta un centro hospitalario donde puedan ofrecerle atención médica.