Irónicamente cuando en Colón las lluvias empezaban a ceder, a eso de la 1:00 de la madrugada las llamas empezaban a cobrar vida en la parte alta del caserón 1133, ubicado en calle 11-11 Herrera, dejando unas 23 familias damnificadas.
Eva Bermúdez, una anciana fue quien se percató del incendio y dio la voz de alerta a sus vecinos que lograron salir ilesos, sin embargo frustrados por la pérdida de todos sus enseres.
“Corrí a tocar la puerta de mis vecinos y después tomé a mis dos nietos y salimos de ese lugar que ardía” dijo Bermúdez a EPASA.
Así como lo hizo Eva, también Diana Pio salió corriendo sin llevarse solo lo que tenía puesto su ropa y una toalla.
Pio explicó a EPASA que desconoce que ocurrió, solo lo que hizo fue huir de ese lugar donde las llamas caminan muy rápido.
“Tomé a mi nieta y mi hijo y salimos para salvar nuestra vida” expresó confundida Ana Rosa Arroyo que todavía no logra comprender que pasó para que se registrara ese siniestro.
El informe policial y de los bomberos señala que dos menores estaban jugando con fósforos y ocurrió lo inevitable. Unos 23 cuartos se incendiaron dejando a unas 100 personas damnificadas.
El comandante del Cuerpo de Bomberos, Leonardo Román , señaló que unas siete personas fueron rescatadas en la parte alta del inmueble contiguo al caserón que se incendiaba, mientras que un señor de apellido Palacios se negó a que lo bajaran, deprimido por lo ocurrido.
El propietario del almacén Super Muebles que da a la avenida Bolívar miraba con tristeza como se incendiaba la parte alta de su bodega donde se encontraban los muebles para la venta de diciembre.
A los camisas rojas les llevó 40 minutos controlar el incendio.