Washington.- En medio de agudas críticas a la ayuda que Estados Unidos presta al gobierno de Colombia en su lucha contra el narcotráfico y las guerrillas, el departamento de Estado está considerando una reunión con representantes de los países limítrofes, de Venezuela a Panamá.
El propósito de la reunión, que podría realizarse esta semana en el Departamento de Estado, sería rendir una detallada explicación sobre cómo serán utilizados los fondos adicionales que el presidente George W. Bush ha solicitado al Congreso a través del secretario Colin Powell para el plan llamado "Iniciativa Andina".
El gobierno de Bush se comprometió oficialmente el pasado miércoles, a aumentar los 1.3 mil millones de dólares que el presidente Bill Clinton destinó al "Plan Colombia" con la ahora denominada "Iniciativa Andina". Este proyecto reforzaría con otros 500 millones de dólares, no sólo la ofensiva contra el cultivo y comercio de estupefacientes en Colombia, sino que también expandería la ayuda del plan original a los países limítrofes.
"La verdad es que nada quedó muy claro," confió un diplomático de uno de esos países a El Panamá América, al destacar que aún los montos que Powell mencionó en su testimonio al Congreso "nos tomaron de sorpresa".
Por su parte el embajador de Panamá, Guillermo Ford, informó a través de un portavoz de la embajada que nada podía informar hasta no tener "cifras oficiales" del departamento de Estado.
A la incertidumbre que circula en las embajadas latinoamericanas sobre el monto de la nueva distribución -el Plan Colombia consideraba 180 millones de dólares para los países limítrofes de los que sólo 4 millones fueron comprometidos para Panamá- se agrega un creciente escepticismo alrededor de la eficacia del programa elaborado por Colombia con asesoría del Comando Sur de los EU, establecido ahora en Miami.
The New York Times, en un reportaje de primera plana fechado en Llorente, en la provincia de Nariño en el sur de Colombia, argumenta, en base a declaraciones de las autoridades y la población local, que el programa antidrogas, basado esencialmente en la fumigación aérea sobre los cultivos de coca, es ineficaz en su propósito y dañino para la economía, ya que destruye otros cultivos como la piña y el café, además de aniquilar a muchas especies de animales.
"En la guerra contra la coca, los cultivadores meramente se desplazan de un lugar a otro", se lee en el titular del Times. La nota, firmada por el corresponsal Juan Forero, destaca que la provincia de Nariño se haya invadida por 10,000 familias que emigraron de la provincia adyacente de Putumayo donde se realizaron las mayores fumigaciones.
"Es un cuadro familiar," escribe Forero. "La coca vino a Colombia gracias al éxito que la fumigación aérea tuvo en Bolivia y Perú".
El prestigioso periódico cita al gobernador de Nariño, Parmenio Cuéllar, que sostiene que "lo que hizo la fumigación es desplazar el fenómeno de la droga de Putumayo a Nariño. Y si fumigan en Nariño el problema se irá a otra parte".
LA PREOCUPACION DE LOS VECINOS
En tanto, un informe del diario madrileño, El País, publicado el pasado 2 de marzo, advierte que "la idea de regionalizar el conflicto colombiano involucrará a diferentes países de la región y tendrá como efecto inmediato un aumento de la acción de los grupos insurgentes. Y Ecuador es el país más vulnerable de la región, según la opinión mayoritaria de las fuentes consultadas.
La frontera colombo-ecuatoriana "ha servido durante años de santuario de la guerrilla y de ruta de abastecimiento de militares y contrabando de ingredientes para la producción de cocaína", dice el informe.
Agrega que patrullas de la Brigada de Selva Napo, descubrieron en la región de Sucumbíos, tres bases que eran utilizadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). "Es un secreto a voces que las FARC han usado durante mucho tiempo la zona fronteriza del norte de Ecuador, como Lago Agrio, para descanso y avituallamiento. Eso no cambiará con o sin Plan Colombia", afirma el portavoz de la embajada norteamericana.
El artículo aclara que en una segunda fase de la parte militar del plan "entrarían en acción contingentes de la alianza de países limítrofes, lo que genera inquietud en las Fuerzas Armadas de Ecuador, que carecen de voluntad de lucha porque, en definitiva, no se trata de un problema ecuatoriano. La tecnología y los medios aéreos, ya en acción, son por supuesto, de Estados Unidos", afirma el diario.
Panamá, dijeron las fuentes, comparte el temor de los diplomáticos de otros países latinoamericanos de que el acento en la ingerencia militar en la lucha contra el narcotráfico con el argumento de que los narcotraficantes usan armas y métodos de tecnología avanzada que exceden la capaciadad de las fuerzas policiales de países como la república istmica y Costa Rica que carecen de fuerzas armadas regulares.
EN BUSCA DE SOLUCIONES
Por su parte, Scott M. Rauland, consejero de prensa de la Embajada de Estados Unidos en Quito, Ecuador, explicó que "Powell lo que quiere es encontrar soluciones para prevenir siembras de coca en otros países, por ejemplo, Ecuador. Porque si el programa en Colombia tiene éxito, pueden desplazarse a Ecuador para sembrar coca. De hecho, ya está pasando".
El funcionario, según el periódico El Espectador de Bogotá, indicó que Estados Unidos ha aprobado 20 millones de dólares para fondos del Plan Colombia con destino a Ecuador, tanto para recursos militares como para proyectos de infraestructura en las zonas fronterizas. "Si es necesario, estamos dispuestos a pedir más dinero para Ecuador", precisa Rauland. Por su parte, El Tiempo informó que una suma aún mayor, unos 75 millones de dólares, serían asignados a Panamá, y que ésta también podría ser incrementada.
Altas fuentes diplomáticas informaron que por el momento la asignación para Panamá no excede los 25 millones de los nuevos fondos solicitados por el gobierno de Bush.
Sin embargo, las fuentes señalaron que Panamá podría gozar de un "significado incremento" si aceptara una colaboración más estrecha con Washington en materia de seguridad. De todos modos, la suma es cinco veces mayor de lo que el departamento de Estado había prometido al gobierno panameño durante los últimos meses del gobierno de Clinton.