Indígenas segregados de la comarca Emberá Wounaan exigieron ayer que se respeten sus derechos y se apruebe el proyecto de ley de tierras colectivas, con miras a preservar su cultura, costumbres y algunas zonas boscosas, en peligro por la migración de campesinos.
De acuerdo con Mario Cabrera, quien representa al Congreso General de Tierras Colectivas y comisionado negociador del proyecto de Ley de Tierras Colectivas que se discute en la Comisión de Asuntos Indígenas de la Asamblea Legislativa, la ley busca garantizar la preservación de los territorios indígenas con un procedimiento especial.
Esto, explicó, incluye la titulación de tierras colectivas a nivel de todas las 49 comunidades Emberá Wounaan, reconociendo su identidad cultural, sus costumbres, sus raíces y la vivencia social con los recursos naturales.
Señaló que en estos momentos se está en un periodo de cabildeo con los legisladores de la República, basándose en opiniones legales, incluso de la propia procuradora de la Administración, Alma Montenegro de Fletcher, quien en su concepto legal precisa que la petición indígena no violenta la Constitución Nacional.
Manifestó Cabrera que en estos momentos hay un frente en contra de la ley, específicamente de la legisladora Haydée Milanés de Lay, quien argumenta que los indígenas le están quitando tierras a los negros que habitan en Darién y a los campesinos que han emigrado de las provincias centrales.
Cabrera calificó como falsas estas afirmaciones, ya que han sido los indígenas quienes han mantenido la reserva de los bosques y los recursos hídricos de la zona.
Por su parte, Heráclides Rivera, biólogo de la Fundación Dobbo Yala, dice que las tierras colectivas son globos de terrenos como islas, la gran mayoría inmersa en los parques protegidos y han perdido terrenos por la presión de los colonos que emigran de las provincias centrales y por personas que buscan comercializar la madera.
"Las tierras colectivas a través de los años se han ido reduciendo, contrario a lo que señala la legisladora Milanés de Lay", destacó. La titulación de las tierras colectivas de una forma legal a juicio de Rivera, permitiría no sólo sustentar la cultura indígena, sino proteger los recursos naturales que todavía se conservan.