Además de los parásitos, los niños son víctimas de las diarreas, vómitos y afecciones respiratorias.
En Sobiaquirú se sienten olvidados por las autoridades y no es para menos. Hace un año no llegaba un policía a la comunidad.
Esto hizo que los proyectos de los maestros fueran rechazados por el Fondo de Inversión Social por falta de policías.
La crema nutricional para los 70 alumnos de Sobiaquirú ni siquiera ha llegado este año, según el maestro Reynaldo Reyes.
Se sienten despreciados por las autoridades. Dicen que se les acusa de estar con la guerrilla, lo que causa hambre entre los niños del lugar.
Pese a ello, reclaman sus derechos y advierten que no pueden ser olvidados, porque se trata de más de 100 niños, todos nacidos en Panamá.
Para algunos esto es un lujo. Así los días pasan mientras se debate la situación de aquellos que pasan hambre en Darién. El caso de Luznellis Domicó, de dos años, quien murió el 1 de marzo en el hospital de Chepo, despertó la conciencia de olvido hacia la niñez indígena que reposa en tierras panameñas, en el Alto Tuira, pero por su lejanía y nexos con el vecino país Colombia, están siendo más que ignorados.
Explicó que el motivo fundamental de asignar la misión de investigación judicial a la Policía Nacional es para cumplir el objetivo de servir de la forma más eficaz al Ministerio Público y al Órgano Judicial, en la investigación de los delitos.
Mientras que a su juicio, el Organismo de Investigación Criminalística será una entidad de auténticas, reales y legítimas experticias forenses, cuyos informes deben caracterizarse por la objetividad científica y la mayor aproximación posible a la verdad material de los hechos.
El director y subdirector de la OIC serán nombrados por el procurador o procuradora de la Nación, de una terna elaborada por el Consejo Técnico Evaluador, para un periodo de cinco años.
La Dirección de Investigación Judicial será dirigida por un comisionado o subcomisionado de la Policía Nacional, quien deberá tener conocimiento en materia criminal.