El Panamá América
Mientras el ex procurador de la Nación, Rogelio Cruz y el ex jefe de la Guardia Nacional, Rubén Darío Paredes, se pronuncian a favor de la creación de una Comisión de la Verdad, para esclarecer la responsabilidad de los crímenes ocurridos en la época de los militares, el arnulfista, Antonio Domínguez, estima que las excavaciones son una pérdida de tiempo que alimentan el morbo.
Cruz consideró que "es absolutamente indispensable que se conforme" esta comisión y aunque algunos consideren que es un poco tarde, se debe recordar que "las cosas hay que hacerlas cuando las circunstancias se dan, no cuando uno quiere hacerlas."
Ahora que los muertos están hablando, es cuando se hace necesario crear esta comisión para que se investigue y que los familiares sepan qué paso con cada miembro desaparecido.
El ex procurador precisó que las heridas no han sanado y que sólo sanarán cuando los familiares conozcan toda la verdad de lo sucedido. "Creo que este es el momento", enfatizó.
Aseveró que la aparición de cuerpos en el antiguo cuartel militar de Los Pumas de Tocumen está provocando un impacto profundo en la sociedad panameña, ya que dichos hallazgos comprueban lo que parecía un secreto a voces, en el sentido de que las personas desaparecidas habían sido víctimas de la "dictadura".
Cruz manifestó que la Comisión de la Verdad debe ser creada con un rango de ley aprobada por la Asamblea Legislativa y debe estar integrada por miembros de la sociedad civil representados en organizaciones de derechos humanos, y organizaciones populares.
Afirmó que debe buscarse la forma de descontaminar la comisión, permitiendo la participación de figuras políticas.
Por otro lado, el general retirado, Rubén Darío Paredes, lamentó que la institución a la que dedicó 30 años de su vida, esté involucrada en crímenes, tal como se está conociendo con la aparición de osamentas en Tocumen.
El ex militar aseguró que cada miembro del Estado Mayor de la antigua Guardia Nacional, tenía su responsabilidad por separado, con lo cual dejó ver claramente que el tema que se investiga competía al G-2, que en su mayor parte estuvo bajo la dirección del ex general, Manuel Antonio Noriega.
Detalló que el G-2 de Panamá era una supraorganización que tenía demasiado poder, sin embargo, Paredes piensa que el fallecido general Omar Torrijos, estaba al margen de las ejecuciones o entierros en el Cuartel.
No obstante, Paredes sentenció que alguien con suficiente jerarquía del Estado Mayor, impartió órdenes al jefe del cuartel para efectuar entierros en el sitio que hoy se busca.
El ex general reconoció la responsabilidad histórica de los comandantes de la Guardia Nacional en estos hechos, pero negó tener responsabilidad por los hechos de sangre.
Afirmó que se siente "apenado" por lo que se está descubriendo, pero reiteró que se mantiene tranquilo porque no tiene responsabilidad sobre los hechos y agregó que apoya la creación de la Comisión de la Verdad, a la que está dispuesto a asistir si es llamado a declarar.
En tanto, el dirigente arnulfista, Antonio Domínguez, aseveró que las excavaciones y la creación de la Comisión de la Verdad, es una pérdida de tiempo y de gasto de dinero que no conducen a nada positivo.
Domínguez cree que se está cometiendo un error al tratar de excavar, ya que es hora de dejar "tranquilo a los muertos", porque además se esta perdiendo el tiempo y se está creando el morbo.