Un 17% de los niños en el mundo padece dermatitis atópica y Panamá no escapa a esta realidad. El 50% de los infantes menores de un año sufre este mal, según la dermatóloga pediátrica Diana Santiago.
Esta afección es un padecimiento crónico y recurrente de la piel, que se caracteriza por la presencia de resequedad, costras, hinchazón y picazón.
Santiago, una de las dos especialistas en esa disciplina con que cuenta el país, indicó que si ambos padres padecen la enfermedad, hay un 80% de probabilidades de que el bebé la contraiga. La mala nutrición o falta de higiene, no son determinantes.
La especialista se refiere a un aumento de la enfermedad entre los menores panameños. El eczema suele aparecer en las mejillas de los lactantes y en niños mayores, en cuello, codo y las rodillas.
Santiago hace algunas recomendaciones para combatir la infección. Evitar las telas ásperas, jabones en polvo, suavizantes de ropa, perfumes y químicos similares.
La dermatóloga pediátrica asegura que la dermatitis atópica es incurable, pero visitar a un especialista y un adecuado tratamiento con productos para la piel de los pequeños, es determinante para controlarla.
Tomás Rosas, secretario general de la Policía Técnica Judicial (PTJ), asegura que la legislación no permite conceder un permiso para portar armas a quienes presenten antecedentes penales.
No obstante, agrega que aunque la ley faculta establecer cancelaciones, si el solicitante refleja una conducta descontrolada y peligrosa y no tiene antecedentes penales, la PTJ está obligada a darle el permiso.
El empresario Argel Cerceño, propietario de Servicio Profesional Especializado (SEPROESA) comentó que cuando compró otra agencia de seguridad se encontró con múltiples inconvenientes. Las armas no tenían los permisos de la PTJ, y existía una morosidad en el pago a la CSS.
Para Cerceño, el problema está en la falta de comunicación entre las autoridades y las empresas de seguridad privada.
"Nadie nos habló sobre permisos de armas por vigilante. Nuestra empresa cumple con las normas y requisitos de la ley, contamos con permisos de armas, ofrecemos capacitación pero pensar en arma por persona es una propuesta que rompe con los parámetros de este negocio", asegura.
Sobre la morosidad a la CSS, Cerceño asegura que a ellos les exigen el pago de cuotas, pero se pregunta ¿dónde están los demás?
Según Garrido, la responsabilidad recae en el Ministerio de Gobierno y Justicia, pero en la práctica esa supervisión no se hace efectiva.
René Quintero, ex docente de la Policía Nacional, afirma categóricamente que estas agencias no deben multiplicarse sin estar reconocidas por la Academia de Policía y supervisada por la dirección de docencia de la institución estatal.
"Hay empresas que tienen a extranjeros capacitando a sus agentes y no sabemos cuáles son los fines", manifiesta.
Para expedir un permiso de armas al cuerpo diplomático, sólo se exige presentar una nota de la embajada o consulado y B/.11 anuales.
La proliferación de armas ilegales puede deberse a la propagación de agencias de seguridad que no cumplen con las normas vigentes. Hay registradas 88 agencias de seguridad privadas.