Un informe preliminar del Gobierno sobre las protestas en Bocas del Toro concluyó que los desórdenes fueron “planificados”, ya que los manifestantes protestaron con máscaras de riego, que usan para su trabajo diario, las cuales evitan el efecto de los gases lacrimógenos.
Según el documento, los manifestantes tenían información detallada de la cantidad de policías: 120 para miles de manifestantes, y que se observaron a niños contando a los agentes antidisturbios.
"Planificaron tomarse instalaciones como el cuartel de frontera, ubicado en Guabito, que tuvo que ser desalojado y sacar el armamento para evitar que quedara en manos de los manifestantes", agrega.
El informe fue elaborado por una comisión oficial que determinó que la Policía evitó la toma del cuartel de Changuinola que, además de tener la armería, cuenta con una población penal que asciende a 300 personas.
En torno al uso de la fuerza, detalla que “inicialmente se usaron gases lacrimógenos, los cuales no fueron efectivos, porque los manifestantes usaron máscaras”.
Detalla que se usaron balas de goma, pero tenían escudos de protección y para evitar un daño mayor, se tomaron otras acciones, siempre dentro de la ley”.
En una breve conversación, por encontrarse en una reunión, el dirigente de las bananeras Samuel Quintero rechazó el informe alegando que no hubo planificación y que los trabajadores usaron esas máscaras para protegerse de la brutal represión de la Policía.