Su andar es lento, pero su muerte fue rápida. Un oso perezoso paralizó ayer a transeúntes y conductores que intentaron bajarlo del tendido eléctrico en la vía Ricardo J. Alfaro, frente a la Editora Panamá América.
La situación mantuvo en vilo a cuanta persona pasaba por el lugar. Todos hacían votos para que el animal fuera salvado, pero de pronto se escuchó una explosión: todo acabó, el oso murió electrocutado.
Dolor, frustración y desencanto invadió a quienes observaron el proceso de rescate y la caída del cuerpo contra el pavimento, producto de una descarga de 13 mil voltios, que produjo la suspensión de la energía eléctrica en el área.
Varias personas no pudieron esconder las lágrimas y el dolor que les causó el fatal desenlace.
Personal de una empresa eléctrica que trabajaba en el área, intentó salvarle la vida, pero el asustado animal se movía hacia la fuente de energía eléctrica. Así estuvo desde la madrugada sin que ninguna autoridad acudiera para su rescate.
Una lona lo esperaba en tierra, pero con sus afiladas y potentes garras evadía la vara que se le tendía para que descendiera.
Aunque la lentitud y la inmovilidad son sus formas de defensa, ayer una conducta contraria no le permitió preservar su vida.