John Darwin, el británico que "volvió de la muerte", y su esposa, Anne, fueron condenados ayer a más de seis años de prisión por fingir el fallecimiento del hombre para estafar a las compañías de seguros.
Anne Darwin, de 56 años, convenció a las aseguradoras, la justicia británica y a sus propios hijos de que su marido había desaparecido cuando salió a navegar con su canoa en marzo del 2002. En el 2003 fue dado por muerto después de una infructuosa búsqueda por mar y aire.
John Darwin, ex funcionario de prisiones, fue condenado a seis años y tres meses de cárcel tras declararse culpable de una estafa por valor de 250,000 libras (cerca de medio millón de balboas).
A su mujer le ha sido impuesta una condena aún mayor, de seis años y seis meses de prisión, por seis cargos de fraude y nueve de blanqueo de dinero, después de siete días de juicio en un tribunal británico.
El complot quedó al descubierto después de que John Darwin fuese detenido bajo sospecha de fraude, tras presentarse en diciembre último en una comisaría de Londres y explicar que era una persona dada por desaparecida.
Poco después de su reaparición en su país, se publicó una fotografía del matrimonio en Internet, en un apartamento de Panamá, adonde se fue a vivir la mujer tras la fingida desaparición.