Los nueve procesados por su presunta vinculación en el robo contra la empresa de custodia de valores Brinks se declararon inocentes, al tiempo que sus abogados defensores alegaron que en las sumarias no existe una sola prueba que los vincule con el ilícito.
El abogado Víctor Chang Castillo, defensor de Luis Garrido Salazar, reveló que la fiscalía no aportó una serie de supuestas pruebas contra los implicados, entre las que señaló la desaparición de una grabación de vídeo, huellas dactilares y los cintillos de los billetes para determinar su presunta vinculación.
Chang Castillo aseguró que sin la presentación de ninguna de estas pruebas no se puede proferir una condena contra los imputado y que se demuestre la participación en el robo.
Durante su alegato Chang Castillo determinó que solicitó a la Policía Técnica Judicial (PTJ) una prueba de parafina para determinar si alguno de los sindicados disparó un arma de fuego, ya que también se les acusa de haber asesinado al guardia de seguridad, Iván Ariel Cedeño, cuyo cuerpo calcinado fue encontrado el 28 de julio de 1995 en el sector de Utivé, Pacora.
Al concluir la audiencia el juez cuarto penal, Silverio Rodríguez, dijo que en un término de 30 días dará el veredicto y que durante la audiencia se garantizó el debido proceso para todas las partes y que se acogerá al término que establece la ley.
A los nueve acusados se les responsabiliza de haber perpetrado uno de los robos más espectaculares de los últimos tiempos y en el cual se habrían sustraído más de cuatro millones de balboas, de los cuales se han recuperado sólo B/.98,000.