Estos personajes son los primeros que llegan a las escenas de muerte, para realizar su natural trabajo.
Esto ha dado origen a la entomología forense.
Aunque este método se usa desde hace varios años con regularidad en Estados Unidos, Brasil, Colombia y Argentina, en Panamá apenas se está promoviendo, a través de seminarios para abogados, investigadores y unidades de la Policía Técnica Judicial (PTJ), dictados por el Instituto de Entomología de la Universidad de Panamá. La fauna cadavérica, incluyendo a los artrópodos, son una valiosa ayuda para fijar la fecha de la muerte en ciertos casos, así como otros aspectos relacionados con las circunstancias de la defunción y lugar de los hechos.
El entomólogo panameño y profesor de investigaciones de la Universidad de Panamá, Percis Garcés, explicó que cuando una persona muere el cuerpo sufre un proceso químico que inicia desde el momento en que pierde ciertas propiedades como gases asociados a la descomposición de proteínas, lo que atrae primero a las moscas a la escena del crimen.
Las moscas dejan sus larvas, posteriormente llegan los escarabajos y las hormigas que comen esas larvas.
Aclaró que las moscas pueden estar en la escena del crimen, pero el resto de los insectos esperará a que sus larvas estén en su punto, para acercarse.
Conociendo esta información, se pueden determinar algunos datos sobre el tiempo que tiene el cuerpo sin vida.
Las primeras oleadas de insectos llegan al cadáver atraídos por el olor de los gases desprendidos en el proceso de la degradación de los principios inmediatos (glúcidos, lípidos y prótidos), gases como el amoniaco (NH3), ácido sulfúrico (SH2), nitrógeno libre (N2) y anhídrido carbónico (CO2).
Estos gases son detectados por los insectos mucho antes que el olfato humano, hasta el punto que en algunas ocasiones se han encontrado larvas de moscas posadas en personas que aún estaban agonizando.
Tradicionalmente se menciona a los dípteros (con dos alas membranosas) como los primeros colonizadores del cadáver.
Constituyen la primera oleada de necrófagos, que aparecen inmediatamente después de la muerte. Existen investigaciones que indican que si dos cuerpos son expuestos a la vez, uno con heridas o traumas y otro sin ellos, el que presenta las lesiones se descompone mucho más rápido, debido a que la mayoría de las moscas son atraídas por las heridas.
Según Garcés, estos insectos son considerados marcadores biológicos, porque llegan al cuerpo a los cinco o diez minutos. En algunos casos la información dada por el entomólogo no coincide con la del médico forense que ha practicado la autopsia.
Esto puede ocurrir porque los insectos no colonizaron el cadáver en los primeros días después de producirse la muerte, porque están en lugares de difícil acceso.
Tras la desaparición de los ácaros, el cadáver ya está completamente seco y hacen entonces su aparición una serie de coleópteros que van a alimentarse de los restos de pelo, piel, uñas, etc.