Las condiciones de inseguridad que se viven en áreas como Balsal, Boca de Paya o Punusa, en Darién, por falta de presencia policial, no permiten el desarrollo normal de muchas de las actividades económicas diarias, incluyendo las clases en las escuelas.
Esta fue la conclusión plasmada por el defensor del Pueblo, Juan Antonio Tejada Espino, en un informe preparado tras una visita a la región y en la que se hace constar la ausencia de un programa de ayuda humanitaria.
Espino reconoce que la presencia de la Policía Nacional es marcada en regiones como Boca de Cupe, Púcuro y Paya, no obstante, en las áreas citadas en principio la situación no es igual, a tal punto que los educadores le manifestaron que sienten temor porque no están debidamente protegidos.
Los docentes de las áreas mencionadas le manifestaron al defensor del Pueblo, que adicional al tema de la falta de seguridad, es difícil cumplir con la misión educativa por la falta de respaldo y de materiales educativos como sillas, pupitres, tableros, libros, cuadernos y otros tipos de útiles.
Durante la visita, los educadores expusieron la necesidad de que se instale en esa provincia una oficina regional de dicho organismo y en tal sentido ofrecieron un terreno propiedad de la Coordinadora de Educadores de Darién para instalar la sede.
En Punusa, lugar donde vive la mayor cantidad de refugiados, el maestro que fue nombrado renunció, por lo que la comunidad está a la espera de un nuevo educador para dar inicio al año escolar.
Por otro lado, en la región de Alto Tuira, los moradores expusieron ante el funcionario que todavía sienten temor por las incursiones de grupos armados que ponen en peligro la seguridad de los pobladores panameños y colombianos que conviven en Darién.
También se conoció que la falta de atención médica, medicamentos, letrinas y el no tratamiento de las aguas dan lugar a la persistencia de diferentes tipos de enfermedades que el año pasado ocasionaron la muerte de por lo menos cinco infantes.