Washington -El canciller de Venezuela, José Vicente Rangel, abrió ayer en la sede de la Organización de los Estados Americanos (OEA) un simposio de dos días para analizar la tesis de la "democracia participativa", un concepto medular de la política del presidente Hugo Chávez que cerró el Congreso para gobernar con una Asamblea Constituyente.
"La democracia de hoy en día está cuestionada en su esencia," declaró el canciller. "La gente aprecia y ama la democracia con sus imperfecciones, con sus errores, pero critica su funcionamiento".
Existe un considerable consenso dentro y fuera del organismo regional de que la ciudadanía de casi todos los países requieren una mayor voz en el funcionamiento de las instituciones democráticas, pero esto no significa el desvanecimiento de los partidos políticos tradicionales, aunque en algunos países estén perdiendo adeptos.
Isaías Rodríguez, vicepresidente Ejecutivo de Venezuela, presentó una definición clásica de la "democracia representativa en Venezuela" cuando alegó que "la crisis de eficacia del Estado y la desaparición de la intermediación, por parte de los partidos políticos entre ese Estado y los particulares, trajeron como consecuencia el desmoronamiento de la democracia representativa".
Por su parte, Rangel sentenció: "La democracia no puede ser un ejercicio de representación, concebido únicamente sobre la base de la expresión de la voluntad de los ciudadanos cada cierto tiempo".
El cancillrer venezolano, un apasionado orador, primero llevó este mensaje a la Asamblea General de la OEA el año pasado en Guatemala donde Brasil dejó claro que la Carta avala a la "democracia representativa". No obstante el entonces canciller de Guatemala, Eduardo Stein, que presidía la reunión, dio por aprobada la ponencia venezolana "por aclamación" aunque no hubo votación y que minutos antes se había ratificado la norma de la democracia representativa".
"Debemos prestar atención a este llamado a una mayor participación de la sociedad civil," expresó el embajador de Panamá, Guillermo Ford, quien asiste a las jornadas sobre democratización en lugar del representante permanente de su país ante la OEA, el embajador Lawrence Chewning Fábrega, quien se encuentra ausente.
Ford, sin embargo, se abstuvo de comentar la posición más radical de Rangel, que rechaza a los partidos políticos tradicionales con la premisa de que estos han creado una "pérdida de credibilidad de los ciudadanos en sus instituciones y sus gobernantes".
Por otro lado, y hablando en privado, varios diplomáticos opinaron que el simposio, que lleva el título "Jornada de Análisis y Reflexión sobre la Democracia Participativa", fue ideado para legitimizar el carácter populista del mensaje político de Chávez, que críticos consideran autoritario e irrespetuoso a los derechos humanos.
Por ejemplo, estos críticos reaccionaron con preocupación ante la manifestación de Rangel, un antiguo periodista, que en los medios de comunicación "debe privar la ética, transmitir una información oportuna, objetiva y veraz".
Esto trae a colación la pregunta clave de quienes son los que juzgan si una información es "objetiva y veraz" y quién protege a los medios en el caso de que el gobierno venezolano considere que un periódico o una transmisión radial se aparte de esta fórmula y decida sancionarlo.
Tampoco las delegaciones de Argentina, Chile, México y Estados Unidos, por citar algunos, consideran oportuna la generalización de los venezolanos en su insistencia en descalificar a los partidos políticos como obsoleto ."Montaron este ejercicio en la OEA para dar legitimidad a las arbitrariedades cometidas con la oposición en Venezuela", opinó un embajador que pidió permanecer anónimo.
No obstante, el simposio, en el que también participaron el secretario general de los estudiosos Natalio Botana de Argentina y Stanley Muchett de Panamá, tuvo relativamente poca trascendencia pero despertó mayor interés en los medios diplomáticos por su carácter más bien académico.
Gaviria señaló que la clave de la legitimidad es la participación, añadiendo: "Por eso es necesario velar porque se abran siempre nuevos espacios a la participación ciudadana para que las decisiones sean percibidas como fuente de un compromiso justo en el cual todos tengan igual oportunidad de intervenir y de ser considerados.