Uno de los sindicados en el homicidio del empresario canadiense Scott Jhon Barton intentó suicidarse ayer, tras conocer que la audiencia había sido suspendida porque uno de los abogados presentó una petición para aplazarla, por no conocer a fondo el expediente.
Carlos Boyd, considerado como el autor intelectual del ataque perpetrado contra Barton, el 19 de octubre de 1995, intentó ahorcarse con su cinturón dentro de una de las celdas del Segundo Tribunal de Justicia, en donde permanecen los reos antes de celebrarse las audiencias por los delitos de homicidio.
El sindicado tuvo que ser llevado al Cuarto de Urgencia del Hospital Santo Tomás, en donde fue dejado en observación por varias horas, luego que la asfixia sufrida le provocara una crisis nerviosa.
Se informó que el abogado Horacio Ramsey, representante legal de Eduardo Fruto Batista, solicitó al magistrado Rolando Quezada Vallespi la suspensión de la audiencia, pero esta petición fue rechazada y se nombró un defensor de oficio. Sin embargo, Fruto Batista se negó a esta medida y el juicio se suspendió.
Luego que Carlos Boyd conociera la decisión del tribunal, tomó su cinturón e intentó asfixiarse, pero la intervención de los custodios y el resto de los sindicados evitó que sufriera daños de consideración. Inmediatamente se decidió enviarlo al Hospital Santo Tomás.
Carlos Manuel Boyd, padre del sindicado, alegó que existen graves irregularidades en el manejo de este proceso.
De acuerdo con las sumarias instruidas por la Fiscalía Superior Especial, Barton fue asesinado presuntamente para robarle un reloj Rolex tipo Submariner con un costo aproximado de B/.18,000, que luego fue ubicado en una casa de empeño.
En las investigaciones también se acreditó la presunta vinculación de Marín Salazar, José Javier Martínez, supuesto autor de los disparos; Eduardo Fruto y Antonio Poveda Nieto.
Varios de los sindicados fueron vistos en reiteradas ocasiones en la residencia de Carlos Boyd, quien residía en un edificio frecuentado por Barton.