La exministra de la Ampyme, Giselle Burillo por poco es secuestrada en su propio negocio, ubicado en calle 50.
La intervención de un colaborador la salvó, pero el trabajador fue herido y requirió 60 puntos de sutura.
El secuestrador llegó cuando recién abría la floristería. Entró como un cliente cualquiera y cuando estaba dentro, sacó un arma y gritó: ¡esto es un secuestro. Usted se va conmigo o se muere!, relató la exfuncionaria.
Acto seguido, el delincuente tomó la cartera y las llaves del auto de la exministra y se comunicó por un celular.
En ese momento, un trabajador intervino y forcejeó con el delincuente y le dijo a su jefa: ¡señora Giselle, váyase!.
Burillo salió corriendo del comercio y en los predios, ubicó a un seguridad que no quizo intervenir.
Pasado 10 minutos, ninguno de los dos hombres salía del local; pero al poco tiemo, el agresor apareció ensangrentado y abandonó el sitio.
La exministra pensó que este hombre había matado a su colaborador y gritó: ¡asesino, asesino! Unos obreros siguieron al sujeto y más adelante fue capturado por unos policías.
Al ingresar a su establecimiento, Burillo descubrió que su empleado había sido herido en la cabeza, con una de las tijeras que se utilizan para cortar las flores.
El colaborador de la exfuncionaria fue atendido poco después del incidente y luego de que llegara la policía.