Desolación, impotencia y una absoluta miseria en comunidades del distrito de Soloy, en la comarca Ngöbe Buglé, dejaron las inundaciones tras el desbordamiento del río Fonseca.
Varias familias, integradas principalmente por mujeres, niños y bebés menores de un año, quedaron sin nada.
Esta ha sido la peor desgracia ocurrida en mucho tiempo en estas comunidades indígenas, toda vez que se confirmó la muerte, de manera oficial, de las niñas Rosa Saavedra y Luz Palacios, de 3 y 5 años, respectivamente.
Además, en la comunidad de la Boca de Remedios murieron al ser arrastrados por el río Boca: Avelina Cuevas, de 40 años; Teodocia Cuevas, de 13 y Miriam Palacios, de 3 años.
Eliécer Palacios recordaba con mucha tristeza a su amigo Plinio Bejerano, un querido dirigente comunitario y guía turístico que desapareció en medio de la inundación, cuando trataba de salvar a una de las pequeñas que murió.
"Aquí estamos muy tristes porque él era un buen amigo y conversaba en varios idiomas porque había ido a varios países; desde el miércoles de la creciente no lo volvimos a ver y no han encontrado su cuerpo", mencionó.
Además de Plinio se encuentran desaparecidos, Avelino Cuevas, de 40 años; las hermanas Teodora y Miriam Palacios, de 13 y 2 años, respectivamente.
El presidente Martín Torrijos recorrió ayer las áreas afectadas en compañía de autoridades nacionales y locales, y entregó materiales y alimentos.
El mandatario aseguró que el Gobierno no los dejará solos y destinará los recursos que sean necesarios para ayudar a las personas que lograron sobrevivir a esta situación repentina.