De los 21 millones que la Caja de Seguro Social (CSS) estimó para enfrentar el brote por la bacteria Klebsiella Pneumonie Carbapenemasa (KPC) se han invertido más de 3 millones de dólares en insumos.
Este dinero ha sido invertidos en concepto de medicamentos, desinfección y adecuación de infraestructuras, entre ellas, los quirófanos y la sala de cuidados intensivos, en donde se detectó el brote.
Javier Díaz, jefe del Servicio de Prestaciones en Salud de la CSS, explicó a Panamá América que los 21 millones son el resultado de un cálculo inicial de toda la inversión que se haría, y que el costo global podría ser menor dependiendo del valor de los insumos en el mercado, según las especificaciones de los pliegos.
De acuerdo con la Dirección de Servicio al Asegurado, en medicamentos e insumos se invirtió 1 millón 759 mil 136 dólares; de esta cifra, 332 mil 497 dólares se destinaron para Tigeciclina, antibiótico fuera del cuadro básico.
Además, se destinaron 224 mil 187 dólares en batas y guantes; otros 376 mil 277 en equipo, mantenimiento e instalaciones. Mientras que en reactivos, discos y pruebas de laboratorio clínico se han utilizado 10 mil 940 dólares, para enseres de limpieza se asignaron $738 mil 125. Otros $77 mil 110, se distribuyeron en otros gastos.
La administración de la CSS también trasladó una partida de 1 millón 462 mil dólares para dotar al Complejo Hospitalario Metropolitano, en donde estalló el brote, con los recursos adicionales para la desinfección y adecuación de salas y quirófanos.
Pero hay costos por estancia-día-paciente, estimados entre 800 a mil dólares diarios, por todo lo que se requiere: batas, guantes, mascarillas, que deben ser portadas por enfermeras, técnicos y familiares cada vez que entran en contacto con el paciente.
La inversión diaria en medicamentos por paciente, se estima entre 100 a 200 dólares; en concepto de cultivos para detectar la presencia la bacteria el costo oscila entre 10 a 20 dólares; para la prueba de confirmación se destinan de 50 a 100 dólares más.
“Es una bacteria muy complicada”, aseguró el infectólogo Néstor Sousa, director del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES).
Sousa explicó que se requiere de mucha disciplina de quienes tienen alguna relación con el paciente afectado, ya sea personal de salud, técnicos y familiares que lo visitan, en momentos críticos del brote, para evitar mayores infecciones.
Cambios.
La aplicación de estas medidas han dado un giro a los protocolos de atención no solo en los hospitales sino también en las policlínicas. Díaz citó como ejemplo el caso más reciente, detectado el 7 de noviembre en la Policlínica Manuel María Valdéz de San Miguelito, en donde llegó un paciente con un problema urológico, pero al investigar que estuvo hospitalizado entre julio y agosto en el Complejo, se le aisló y se le practicó la prueba, como lo recomienda la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Los resultados fueron positivos.
El 19 de octubre se aplicó la misma rutina en el Hospital Susana Jones: se aisló al paciente, se le hizo el hisopado rectal, porque estuvo hospitalizado en el Complejo durante el último año y aunque la prueba fue negativa, se le repitió 3 veces.
Afirmó que la confianza se está recuperando. De las 900 camas que hay en el Complejo, 90% están ocupadas, cuando la asistencia durante la crisis era de 400 hospitalizaciones. Las cifra de pacientes colonizados se han reducido. En los últimos 15 días se han detectado dos colonizados por semana.
“Estamos en vías de contener el brote, según los objetivos establecidos por la OPS. Las medidas se mantendrán hasta obtener los resultados”, aseguró.
MINIENTREVISTA
“Si no hay contacto con ese paciente, el riesgo es casi nulo”.
Xavier Saez Llorens
¿Cómo y cuándo entró al país’ Es muy difícil saber si la KPC fue importada por viajeros o si se desarrolló de forma autóctona por el uso de algún antibiótico del grupo carbapenem en algún paciente portador de Klebsiella pneumoniae. Es muy probable que las bacterias de la clase KPC tengan varios años de estar circulando en Panamá. La diseminación es, principalmente, por vía de las manos contaminadas del personal de salud o familiares de pacientes.
¿Qué prueba se usa? PCR: polymerase chain reaction. Es una prueba de detección molecular para buscar la presencia de los genes de la bacteria y los genes de resistencia a los antibióticos. Vitek-2 es el equipo automatizado recientemente introducido en el mercado para la identificación de la bacteria infectante.
¿Cómo se toman las muestras?. Las muestras de mucosa rectal, cutánea, oral y conjuntival, se usan para buscar la colonización (no infección) por KPC. Para considerarse infección, la bacteria tiene que aislarse en cultivo puro tomado de orina, sangre, pleura, líquido cefalo-raquídeo o material purulento. Puede haber colonización sin infección, es decir puede estar la bacteria presente pero sin ocasionar síntomas y signos asociados.
La colonización no es problema a menos que el paciente sea inmunosuprimido, bebé prematuro, anciano o tenga catéteres, heridas, cirugías o esté recluido en cuidados intensivos.