Los estamentos de seguridad del Estado investigan una red de traficantes de armas que utiliza unos ocho contenedores para el trasiego de fusiles AK-47 y explosivos procedentes de Nicaragua con destino a movimientos insurgentes colombianos que los intercambian por droga.
Se informó que algunos grupos insurgentes mantienen depósitos con droga para pagar los cargamentos de armas. Trascendió que en el área de Centroamérica los organismos de seguridad tienen información del "trueque" realizado por las autoridades.
En ese sentido, el subdirector de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Javier Chérigo, confirmó el manejo de esta información, pero dijo que no existe ningún caso concreto en donde esta situación se haya podido comprobar.
Chérigo indicó que estos cargamentos con armas usualmente siguen la misma ruta usada por los narcotraficantes, por lo que las sospechas se encuentran fundadas en este aspecto, pero que esto es objeto de investigación.
De acuerdo con los informes de inteligencia, un fusil AK-47 cuesta en Nicaragua la suma de B/.200, al llegar a la frontera con Panamá aumenta a B/.400, y puestos en la frontera con Colombia alcanzan la cifra de B/.2,000.
También se conoció que algunos grupos, al introducir el armamento a territorio panameño, ocultan las armas por varias semanas hasta lograr un ambiente propicio para trasladar el cargamento hasta la frontera con Colombia.
Durante el presente año se han decomisado aquí cuatro importantes cargamentos con material bélico que incluyen fusiles AK-47, lanzagranadas y explosivos C-4. Este material en su totalidad ingresó por la frontera con Costa Rica por tierra y siguió a varios puntos, entre ellos, una empresa en la Zona Libre de Colón.