Nación

Irracional aumentar pena a menores

La sociedad admitiría su fracaso y los menores delincuentes se harían más peligrosos.


Elevar a 20 años la pena de cárcel para los menores homicidas es una medida "irracional y desesperada" de las autoridades que tendrá un efecto contrario a lo esperado, manifestó la directora del Instituto de Criminología, Aida de Palacio.
Según la especialista, pretender equiparar los delitos de un adolescente al rango de un adulto significa, por parte de la sociedad, admitir su fracaso en un tema que debió tratarse desde la óptica de una política criminológica preventiva.
"Si usted no tiene las instalaciones científicamente definidas y establecidos los programas de rehabilitación para lograr los objetivos de reinserción social, lo que haremos será reciclar una delincuencia potencial mucho más peligrosa, porque este chico saldrá nuevamente, pero más peligroso e incorporando nuevos elementos técnicos criminales que pondrá en ejecución", advirtió.
Palacio lamentó las iniciativas, que a nivel de las autoridades gubernamentales, se impulsan para aumentar las penas a los menores, cuando una Comisión Interinstitucional designada a través de un decreto ejecutivo para elaborar políticas criminológicas, no ha iniciado el análisis, a pesar de que la convocatoria fue hecha hace varios meses.
Del mismo modo, criticó la atención dada a la Ley No. 40 que establece los tratamientos para los menores infractores, porque no se le ha dado la oportunidad de aplicarse para saber si es efectiva o no.
"Tenemos una ley ejecutada a medias, debido a que no se han brindado los recursos para que la norma pueda ser aplicada", expuso.
Según la directora, la mayoría de los menores criminales comparten los mismos rasgos: son en su mayoría del sexo masculino, con edades de entre 15 y 16 años, provenientes de hogares desintegrados y generalmente con la figura de la madre haciendo frente a las responsabilidades.
Son jóvenes que han desertado del sistema educativo, han sido maltratados o abusados, son sexualmente precoces, con un temprano contacto con estupefacientes, además de carecer de la afectividad que requiere el niño.
Según Palacio, al observar estas deficiencias sociales se confirma que no son muy diferentes a las que tuvieron los delincuentes o criminales de hace 20 años.
Añadió, que no obstante, "esos delincuentes no se enfrentaron al ambiente que tenemos hoy, donde se transmiten continuamente antimodelos o a los medios de comunicación traspolando violencia e inmoralidad de otros países. Tampoco tenían a adultos azuzándolos para que cometieran crímenes, ni enfrentaron el problema de la droga como ahora".
Para la experta, aunque es imposible eliminar la violencia, si se tomaran las medidas adecuadas y el sistema contara con los recursos necesarios, se garantizaría una adecuada reinserción de un gran porcentaje de los menores.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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