Nación

Irrespeto a la propiedad intelectual en la arquitectura


La protesta del arquitecto Ernesto De La Guardia porque no fue consultado para las modificaciones realizadas al edificio Plaza Marbella, ubicado en la avenida Aquilino De La Guardia, diseñado por su firma y galardonado con el premio de la SPIA en 1983, ha generado opiniones divididas entre los profesionales de esta rama.
Para el Arq. Marcelo Narbona, por costumbre y por razones éticas, el arquitecto que vaya a remodelar una obra debe comunicárselo a su colega, verbal o por escrito y si es posible, pedirle los planos del proyecto original.
Advirtió que si la reforma al proyecto original incluye una transformación completa del diseño, es mejor conversar con el profesional que la diseñó sobre lo nuevo que se vaya a hacer. Narbona apuntó que dentro del gremio de arquitectos ocurren con frecuencia estas situaciones por la falta de una reglamentación.
En el caso de obras premiadas, a juicio de Narbona, debiera existir un mayor interés por tratar de preservar esas arquitecturas. Destacó que, en caso de dictarse una reglamentación, tendrían que estar en primer lugar aquellas obras premiadas, con la finalidad de preservarlas a través de los años.
El Arq. Ricardo Holzer, con muchos años de experiencia en el sector, manifestó que lo moral y lo ético, cuando se quiere hacer una modificación a una construcción ya hecha, es consultar al autor original.
Sin embargo, Holzer apuntó que lamentablemente la arquitectura ha adquirido una faceta nueva que se llama "moda", la cual él no puede desconocer a pesar de que no la comparte, que impide que estas formalidades se cumplan.
Manifestó que en el caso de la arquitectura de tipo comercial, los gustos cambian constantemente y siempre surge el deseo del propietario de actualizar las fachadas de sus proyectos por efectos de estar a la "moda".
De acuerdo con Holzer, al final de cuenta el propietario del edificio o de la obra es el que tiene el derecho de hacer con su bien lo que considera necesario, pero siempre dentro de los márgenes de la ley.
Holzer manifestó que no cree en una ley que establezca "una policía estética" que diga al profesional "no se puede hacer esto porque es feo y haga esto porque es bonito".
Tampoco comparte la opinión de que todas las obras premiadas deben ser protegidas ni sujetas a cambios porque de acuerdo con Holzer eso sería como " una escoba muy ancha".
El arquitecto propone una comisión compuesta por personas de una reconocida reputación en materia de arquitectura, historia y estética para que tenga la facultad de declarar como monumento histórico o artístico una determinada construcción, casa o edificio.
Explicó que a partir de esa declaración dictada por la comisión esa construcción y cualquier cambio a su fachada estaría sujeta a ciertas restricciones para que se respete el espíritu original de la construcción.
No obstante, Holzer manifestó que cuando una construcción se declara monumento nacional se restringe su uso y eso contrasta un poco con el mundo que cambia constantemente por los efectos de la "moda".
Señaló que el Estado tendría que estar en condiciones de adquirir el bien, expropiarlo y compensar al dueño y hacerse cargo de esas propiedades para garantizar su preservación.
Holzer y su colega Alvaro González Clare comparten la opinión de que actualmente no hay un respeto por la propiedad intelectual en la arquitectura, originado por la competencia y exigencias del mercado mobiliario moderno.
De acuerdo con Holzer, planos de sus obras han sido plagiados y tres días después que los termina ya lo tienen otros arquitectos porque se copian de los modelos que salen en los anuncios de bienes y raíces.
Según el experimentado arquitecto, es lamentable lo que ocurre en el gremio y denunció que se hace muy poco por que impere el respeto al derecho de propiedad intelectual.
González Clare señaló que la "competencia a morir" que existe en el mercado actual no es el ambiente que imperaba hace unos años y por ello su colega, Ernesto De La Guardia se siente burlado porque pertenece, al igual que él, a una etapa diferente donde no se veían estas actitudes entre los arquitectos.
Para González Clare, el edifico Plaza Marbella es una de las edificaciones que como arquitectura urbana, sí aporta a la belleza de la ciudad de Panamá.
Manifestó que indistintamente del punto de vista de los arquitectos que remodelaron este proyecto, debe existir una consideración en primer lugar por este tipo de obras que han sido premiadas y en segundo lugar porque aportan a la arquitectura de la ciudad.
Según González Clare, hay poco respeto por el derecho de autor en las obras, lo que está desfigurando la arquitectura en la capital, donde las obras duran muy poco.
A diferencia de Panamá, dijo González Clare, en Costa Rica las obras de arquitectura, principalmente las pertenecientes a las instituciones públicas, gozan de gran respeto entre la comunidad y son símbolos del país. Como ejemplo señaló a la Ciudad Judicial.
Debe haber un mecanismo que permita que las obras de los arquitectos pudieran gozar de más respeto entre la comunidad, resaltó.
Para Holzer y Narbona, el gremio de arquitectos debería promover entre el público un mayor respeto por los valores estéticos de la obra construida. De acuerdo con Narbona, el colegio de arquitectura debe promover que haya mayor respeto por los diseños de arquitectura y mayor respeto por el derecho de autor, pero ajustado a las necesidades del propietario, que en un momento determinado quiere renovar.
Refiriéndose al caso particular del Arq. Ernesto De La Guardia, manifestó: "estoy seguro que si hubiera habido más coordinación entre el diseñador que hizo el proyecto original y el nuevo, podrían haber logrado una remodelación donde ambos lograban su propósito. Por un lado, uno defendiendo su fachada original y el otro agregando los intereses de su cliente".
"No se ha creado ese espíritu de colaboración entre el gremio", denunció Narbona, ganador de varios premios de la SPIA y en el ámbito internacional.
Según Narbona, al no existir una ley que incentive a los propietarios de monumentos con diseños antiguos, se está perdiendo un tipo de arquitectura en la ciudad de Panamá.
Manifestó que esa situación está ocurriendo en el barrio de Bella Vista, sitio donde existen estructuras que representan otra etapa de la arquitectura que se vivió en Panamá y que por falta de incentivos a sus propietarios, se está perdiendo.
Destacó que el Estado, ante el hecho de que no puede comprar todas las propiedades, debe dar un incentivo a propietarios de algunas viviendas con arquitectura antigua en Bella Vista para preservar ese tipo de diseño. Esto también permitiría, según Narbona, que se vaya preservando una arquitectura de otra época.
Destacó que con un sistema así se podría proteger los intereses del autor, y los del propietario, que están desprotegidos en el momento que no hay incentivos para preservar el bien.
La propiedad intelectual tiene que ver con las creaciones de la mente: las invenciones, las obras literarias y artísticas, los símbolos, los nombres, las imágenes y los dibujos y modelos utilizados en el comercio.
La propiedad intelectual se divide en dos categorías: la propiedad industrial, que incluye las invenciones, patentes, marcas, dibujos y modelos industriales e indicaciones geográficas de origen; y el derecho de autor, que abarca las obras literarias y artísticas, tales como las novelas, los poemas y las obras de teatro, las películas, las obras musicales, las obras de arte, tales como los dibujos, pinturas, fotografías y esculturas, y los diseños arquitectónicos.
Los derechos relacionados con el derecho de autor son los de los artistas, intérpretes o ejecutantes sobre sus interpretaciones o ejecuciones, los derechos de los productores de fonogramas sobre sus grabaciones y los derechos de los organismos de radiodifusión sobre sus programas de radio y de televisión.
La Ley No. 15 de 8 de agosto de 1994 por la cual se aprueba la ley de Derecho de Autor y Derechos Conexos y se dictan otras disposiciones en su Capítulo III relacionado con las obras de arquitectura establece en su articulo 19:
"El autor de la obra de diseño de arquitectura o diseñador no puede oponerse a las modificaciones que se hicieren necesarias durante la construcción de la obra o con posterioridad, pero el autor de la obra de arquitectura debe ser consultado sobre las modificaciones que se hicieren necesarias durante la construcción o con posterioridad a ella y tendrá preferencia para el estudio y realización de ésta.
En cualquier caso, si las modificaciones se realizaren sin el consentimiento del diseñador, éste podrá repudiar la paternidad de la obra modificada y quedará vedado el propietario, para invocar en lo futuro el nombre del autor del proyecto original, sin perjuicio de la aplicación de las sanciones establecidas en la presente Ley".
El Código de Etica de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos ( SPIA) establece que son contrarios a la ética los actos siguientes: "revisar, alterar o utilizar ideas, planos o documentos técnicos sin el consentimiento de sus autorías".


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82963
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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