Nación

Irresponsabilidad de "diablos rojos" fue advertida


El préstamo de 30 millones de dólares que otorgó el Banco Nacional de Panamá (BNP), durante la administración de la ex presidenta Mireya Moscoso, a los transportistas para mejorar las flotas vehiculares, nunca debió darse porque se estaba negociando con un sector desordenado y no había garantía de recuperar los fondos.
De esta manera el ex gerente del BNP y presidente de la Fundación Panameña de Ética y Civismo, Luis H. Moreno, mostrando recortes de periódicos de ese entonces, recordó que tal advertencia se la hizo saber a Bolívar Pariente. Sin embargo, éste hizo caso omiso a la observación, ya que se trataba de un compromiso político que adquirió el Gobierno con los transportistas.
"Si yo hubiese estado al frente del Banco Nacional no haría este préstamo aunque el Gobierno mostrara interés. Antes hubiese presentado mi renuncia", sostuvo Moreno.
Los transportistas recibieron un financiamiento de un 100%, lo cual significó que los dueños de los buses no dieron como requisito obligatorio un abono inicial del 10%. La medida fue aprobada por la junta directiva del BNP, luego de que el Gobierno llegara a un acuerdo con ese gremio para modernizar el transporte.
Según Moreno, la acción de Pariente "no fue la de un banquero" porque nunca existió un arreglo de que el banco recuperaría la totalidad del préstamo.
Actualmente, los transportistas adeudan unos 15 millones de dólares al BNP.
Lo peor de todo, agregó el banquero, es que el préstamo se concedió a pesar de que los transportistas tenían una deuda de arrastre de unos 14 millones de dólares con el Estado.
Esta advertencia la desestimó en aquel momento Pariente, quien alegó que se trataba de una deuda contraída en la dictadura militar que había expirado.

El reglamento que elaboran los asesores legales de la ATTT busca garantizar la seguridad de los usuarios de este servicio público.
Una de las nuevas exigencias es que los autobuses tendrán que pasar una revisión mecánica, no en cualquier taller como suele suceder, sino en un lugar que habilitará la institución para certificar que el transporte está listo para circular.


Estas revisiones se realizarán dos veces al año, según el nuevo reglamento para el sistema de transporte selectivo y colectivo que entrará en vigencia, a nivel nacional, antes del 27 de noviembre próximo.
"Después del 28 no habrá excusas de que no se sabía esto. El que no tiene su bus en regla, lamentablemente no podrá circular", advirtió el funcionario, al tiempo que destacó que la época en que los transportistas decían lo que era o no seguro para los usuarios, pasó a la historia.
El nuevo reglamento también contempla que aquel autobús que es sacado de circulación por fallas mecánicas, será llevado al "corral" del Tránsito en Cerro Patacón y su propietario tendrá que pagar por la estadía de la unidad. Asimismo, todas las unidades deben tener puertas y salidas de emergencias.

 
Para Mejía, es una satisfacción que los propios transportistas reconozcan que el actual sistema colapsó y que por ello, se necesita modernizar el sector.
La modernización a la que se refiere Mejía no es necesariamente la compra de nuevos autobuses, como estimó la administración pasada, sino que abarca la capacitación del conductor en una escuela de manejo hasta contar con un protocolo de aquellos buses que pueden ingresar al país.

Aunque el título de militar que ostenta Mejía merece el respeto de un pequeño grupo de transportistas, la dirigencia de este sector le lanzó ayer un primer reto. "El nuevo director del Tránsito tendrá que adaptarse a nosotros", expresó el dirigente de la ruta de Pedregal, Leonel Broce.
Esto provocó una reacción inmediata de Mejía. "En unas semanas veremos quién es el que se adapta, no a Severino Mejía, sino a las nuevas normas", respondió haciendo hincapié de que sus palabras no son amenazas sino una advertencia.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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