El exDirector de la Policía Técnica Judicial (PTJ) Jaime Abad aseguró que la industria del secuestro se ha entronizado en Panamá y que la única forma de frenarla en la aplicación de penas de cadena perpetua.
Cifras de la PTJ revelan que entre 1993 y septiembre del presente año, en Panamá se han perpetrado 99 secuestros y que 1996 fue el año en donde más plagios se cometieron a nivel nacional con un total de 21.
Según las cifras, en 1993 se perpetraron 18 secuestros, en 1994, 14; para 1995, 19; en 1996, 17; en 1997, 8 y en 1998, 9. En tanto que en el mes de septiembre fue cuando más secuestros se cometieron con 15, en los últimos 6 años.
Abad aseguró que estas cifras indican que aquí se está produciendo el fenómeno de la "colombianización" del secuestro en donde los objetivos son empresarios de minorías étnicas que manejan grandes cantidades de dinero y que tienen vínculos con la Zona Libre Colón.
Aseguró que los primeros pininos de la industria del secuestro se dieron con la Mafia China, que tras la invasión de 1990 plagiaba comerciantes para el cobro de deudas de juego y cobro de dinero por extorsión.
Dijo que para frenar los secuestros sería necesaria la ejecución de una reforma constitucional en la que elimine como pena máxima el lapso de 20 años y dejar que los jueces puedan imponer sanciones de 30 a 70 años de prisión en casos de delitos graves.
Precisó que el delito de secuestro causa graves daños a la víctima y a sus familiares para que hoy se estén aplicando sanciones de 7 a 12 años, que con rebajas de pena por buena conducta quedan muy reducidas.
Sostuvo que el Plan Estratégico de Seguridad Nacional que se discute en la actualidad debe contemplar la conformación de un cuerpo integrado por todos los estamentos de seguridad y bajo la coordinación del Consejo Nacional de Seguridad para enfrentar el secuestro, narcotráfico y al crimen organizado en general.
Detalló que las pugnas entre la PTJ y el Ministerio Público facilitan la acción de los delincuentes, ya que ambas instituciones están centradas en sus diferencias y no en combatir la criminalidad organizada.
Aseguró que si esta situación continúa, la industria del secuestro va a ir aumentado y en un momento dado puede originar una situación de crisis en los organismos dedicados a combatir el crimen.