Estas se aplicarán a grupos considerados vulnerables, es decir, niños mayores y menores de 5 años, mujeres en edad fértil y adultos mayores de 60 años.
La doctora Marcela Saavedra explicó que la meta de esta jornada es lograr una cobertura de 95%, es decir, a unas 5 mil personas.
Señaló que actualmente el corregimiento de Tocumen tiene una baja cobertura de vacunación, por lo que muchos niños no han sido tratados como establece el Esquema Nacional de Vacunación Obligatorio.
Esta estrategia de prevención incluye la captación de niños en las guarderías, COIF privados y estatales, así como las escuelas primarias.
Se planea visitar los asilos de ancianos y grupos de la tercera edad, para asegurar una efectiva cobertura a los grupos priorizados.
La jornada de Vacunación en las Américas se desarrolla en las 14 regiones de salud de nuestro país, y simultáneamente en los demás países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ya en Sobiaquirú tuvimos que adaptarnos y comenzamos a ver niños descalzos, desnudos, desnutridos. Todo el pueblo se congregó en la casa comunal. El rosario de problemas de los emberá-catiú era peor que en Boca de Paya. No ha habido presencia policial desde hace un año, esto los tiene marginados, están estigmatizados como miembros de la guerrilla y aducen que todos son colombianos.
Llevar un paciente hacia Boca de Cupe se ha convertido en un problema, era una de sus preocupaciones. No tienen balsas, motor, cayucos y el galón de gasolina ronda los B/.6.00.
Conocí a doña Rosa, la abuela de Luzneyis Domicó, la niña que falleció por desnutrición el uno de marzo. Caminamos hacia la tumba y allí su fortaleza se desmoronó, las lágrimas corrieron por su rostro acompañada por la solidaridad, la pobreza y el dolor. Fue un momento duro.
"Estamos en Panamá, esta es la selva de Darién recordé; no estoy en Colombia, estoy en mi país, todos los niños son iguales, son seres humanos, "¿cómo puede estar pasando esto?", me cuestioné con amargura.
Desde ese día, me lastima la indolencia, lo ignorados que están los niños del Alto Tuira, quienes sin la Iglesia católica y sus religiosas no estarían vivos.
La noche empezó a caer y el río estaba a la orden para darnos un buen baño en la oscuridad. Las guarichas ya estaban encendidas y el vallenato resonaba desde las emisoras de Apartadó en Colombia, otros preferían escuchar Voz Sin Fronteras del Darién para enterarse de las noticias.
Amaneció y nos despedimos de este pueblo acogedor, respetando su cultura y a su gente.
Panamá América publica a partir de hoy la primera de tres entregas sobre la realidad en Darién.