Indicó que coincide con los señalamientos del Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre la necesidad de que se eliminen estos aumentos salariales escalonados, porque no puede ser que se aprueben aumentos en el presupuesto que están por encima del Producto Interno Bruto (PIB).
Detalló que esos aumentos muchas veces alcanzan el diez por ciento cada cierto tiempo, no obstante, esto debe ir acompañado de una política salarial.
Precisó que hay un contraste con aquellos trabajadores que oscilan en el 40% y no devengan ni tan siquiera el salario mínimo, sino que ganan "sueldos de hambre".
Recalcó que debe haber toda una revisión de la política salarial porque los sobresueldos exceden en muchas ocasiones el crecimiento económico del país.
Planteó que en su momento la Comisión Anticorrupción recomendó la reducción de salarios "jugosos" a los funcionarios de turno.
"No se pueden tener aumentos automáticos cuando exceden el crecimiento económico, porque es contraproducente", enfatizó.
Expresó que en su momento esta solicitud del FMI fue presentada al Diálogo Nacional por la Reactivación de la Economía, pero no prosperó y no hubo más reuniones.
Por su parte, el secretario de la Asociación de Médicos, Odontólogos y Afines de la Caja e Seguro Social (AMOACSS), Guillermo Pérez Silva, manifestó que todos los gremios médicos del país han expresado su respaldo para "pelear" por las conquistas de este grupo.
"El Gobierno prácticamente nos está llevando a una lucha, pero ningún grupo presenta una verdadera propuesta para resolver los problemas de la seguridad social", recalcó. Precisó que siempre se deben efectuar recortes económicos, donde pagan los sectores más vulnerables como en este caso los profesionales de la salud.
Sustentó que les preocupa que el FMI amplíe la deuda externa sin ninguna participación de los sectores populares que aportan a la vida social y los comprometa.
"Si cerramos los ojos y nos dejamos caer al arbitrio de los organismos financieros internacionales terminaríamos como Argentina, con una calidad de vida sumamente baja", argumentó Pérez Silva.
Planteó que las IFI proponen políticas neoliberales para disminuir los costos, pero en el fondo buscan eliminar las conquistas salariales sin importarles las consecuencias sociales.
En tanto, el secretario general de la Confederación de Unidad Sindical (CONUSI), Gabriel Castillo, expresó que lo primero que debe hacerse es revisar los salarios de los funcionarios del Organo Judicial, ministros de Estado y legisladores que ganan demasiado dinero.
"Nosotros renunciamos a ese diálogo porque no tiene ninguna razón de ser y eso ya está descalificado y desprestigiado y nos opondremos a esto", puntualizó Castillo.
También sugirió que en vez de eliminar los aumentos escalonados a los trabajadores del sector público se eliminen los altos emolumentos que devengan los allegados a los partidos políticos de turno que están en el gobierno.
Se autoproclama como una organización insurgente, de carácter político-militar, surgida el 4 de julio de 1964 como rechazo al poder imperante y respuesta a la situación política, económica y social imperante, en ese entonces.
Plantea la diferencia entre secuestro y retención, señalando que en el primero de los casos es cuando se le quita la libertad a alguien, no se sabe cuál es el fin ni quién lo secuestra. En este caso el ELN retiene a la persona como contribución social y militar y si la persona accede a pagar el impuesto, pues, "cedemos". La incertidumbre experimentada por Pérez, también la vivieron sus familiares en Panamá. Una vez conocida la noticia sobre su secuestro, sus familiares: esposa, padres y hermanos, iniciaron una campaña pidiendo ayuda al gobierno que permitiera su liberación. Sus esfuerzos fueron "infructuosos".
No obstante, esto no fue impedimento para continuar su lucha. Lucha que llevó a la Sra. Idalia de Pérez, esposa de Nicolás, a realizar constantes viajes a Colombia, donde se reunió con los familiares de los demás secuestrados, con autoridades de gobierno y organizaciones civiles que apoyan a víctimas de este flagelo.
Durante sus viajes, la Sra. Idalia envió mensajes a su esposo, "sin siquiera saber si él los escuchaba", a través de un programa de Radio Santander, emisora en Bucaramanga que daba esta oportunidad a los familiares de secuestrados.
"Una noche un compañero estaba escuchando la radio y al sintonizar la emisora escuchó a su familiar y nos llamó a gritos y fue cuando por primera vez escuché a mi señora hablando. Cuando escuchas algo así, te reanimas, te levanta el ánimo. Todos quedamos tan alegres", relató emocionado. Eso ocurrió como 20 ó 25 días después del secuestro.
La señora Idalia también recordó su participación en el programa "La Voz del Secuestrado", transmitido por Radio Caracol Colombia. "Yo llamaba los domingos a las 6:00 de la tarde y me identificaba, decía que hablaba desde Panamá". Entonces, ellos grababan su mensaje que era emitido en horas de la madrugada.
Hoy, Pérez da "gracias a Dios", pues sabe que tiene una "mujer muy fuerte", y dos hijos, que aunque uno tenía apenas 13 años, "supieron sobrellevar la situación y ayudar a la madre para que no fueran tan afectados psicológicamente".
En sus primeras declaraciones a su llegada al aeropuerto de Albrook, Pérez dijo que sentía una emoción muy grande por haber vuelto a su país después de 14 meses. "¡Dios mío! Esto no se lo deseo a nadie, es algo muy difícil", sentenció.
Además de agradecer al pueblo colombiano y al gobierno de ese país por haber cooperado para lograr su liberación, el panameño rogó a Dios porque estos hechos no se registren en Panamá, ya que en Colombia tienen la "cultura de la muerte", a tal punto que cuando ocurre un secuestro o un asesinato, para ellos es un caso más. "Los colombianos viven esta situación y tienen que seguir sobrellevándola".
Sin embargo, hoy ve con preocupación ciertos actos de violencia que se registran en "nuestro país", pues muchos de los hechos registrados en Colombia se están trasladando a Panamá, porque somos los más cercanos a ellos. Tras su llegada a Panamá, la familia Pérez fue atendida por una psiquiatra, que los evaluó por aproximadamente un año. Después de ese periodo todos fueron dados de "alta".
Aunque tiene un trabajo similar al que realizaba cuando fue secuestrado, que lo obliga a realizar constantes viajes, Nicolás Pérez asegura que éstos no son a Colombia, ni tienen la misma frecuencia. "Ya no visitamos Colombia, eso sí, pues este país ya quedó en segundo término", manifestó.
Sin embargo, en febrero del 2001, casi un año después de su liberación, visitó una feria de calzados en Bogotá. Pese a la oposición de toda su familia y a su propio nerviosismo, el panameño recuerda que "cuando bajé del avión, lo hice tranquilo, pasé Migración, Aduanas, fui al hotel, visité a algunos clientes y amigos" y posteriormente se trasladó a Medellín.
Hoy considera que manejó la situación con bastante normalidad, incluso él mismo se sintió sorprendido, pues "su experiencia fue horrorosa". Pero esto no quiere decir que va a volver a la misma rutina o a querer tentar a su suerte, "porque no vale la pena".
Esta experiencia le demostró, de cierta manera, que tanto él como su familia ya superaron el trauma, pero reconoce que esto tarda mucho, porque son muchas las heridas que hay que cerrar.