Tras salir a la luz pública una auditoría de la Caja de Seguro Social del año 2003, que revela que varios ex funcionarios de la entidad ignoraron la prohibición de la Junta Directiva de comprar insumos para el laboratorio de producción de medicamentos, los comentarios no se hicieron esperar.
Juan Jované, quien fungía como director del Seguro ese año, negó la existencia de una resolución de la Junta Directiva que prohibiera la compra de insumos.
Lo que llegó a circular, según Jované, fue una posición personal sobre este aspecto del presidente de la Junta, Erasmo Muñoz, pero que no logró un consenso del pleno.
Sin embargo, el expediente que maneja la Fiscalía Cuarta Superior hace referencia a que varios funcionarios, que participaron en el proceso de compra de la glicerina contaminada, conocían de la prohibición del pleno pero hicieron caso omiso, por lo que serán llamados a declarar.
De la desesperación casi se lanza del bus, pero un señor la sujetó antes.
Familiares y amigos de los pasajeros se apersonaban al HST. Allí seguía Otero, a la espera de que un familiar la fuera a buscar, pues temía regresar sola en bus. Todavía estaba impactada.
Igualmente Marquelda Marlene Gaitán, con lágrimas en los ojos, dijo que venía dormida y sólo sintió el impacto por la parte trasera del bus.
Cuando Gaitán despertó, los nervios y la desesperación se apoderaron de ella. En medio de su tristeza, agradeció a Dios, porque no hubo más víctimas.
¿Qué fue lo que pasó? Resultaba difícil que alguien narrara con claridad lo ocurrido, pero Gaitán lo intentó.
Cree que no hubo negligencia del conductor del bus, sino del chófer de la mula, quien no frenó a tiempo. "El bus iba en su paño y no viajaba a velocidad".
A Gaitán la socorrió un policía, pues quedó atorada en la ventana.
Ricardo Carrasco estaba en compañía de su familia y manifestó que cuando sintió el impacto, saltó como resorte, aunque ya la mula le había pegado al bus. "Todos corrían desesperados sin saber qué hacer".
Los asientos se cayeron y el hierro retorcido le impedía a la mayoría salir. Carrasco explicó que una señora que estaba detrás de él se golpeó y se puso tan nerviosa como otros tantos pasajeros.
Afortunadamente, Carrasco sólo presentó trauma en la rodilla izquierda, pero lamentó que no todos tuvieran la misma suerte que él.
En el HST también estaba el conductor de la mula, René Aparicio, quien culpó al conductor del bus por lo ocurrido.
Según Aparicio, el vehículo lo rebasó y cuando él quiso frenar, no pudo contener el peso de la carga.
Dice que trató de esquivar el bus e incluso, se fue contra un poste de tendido eléctrico, pero no pudo controlar el vagón de la mula y le pegó al bus.
La carga de azúcar morena tenía como destino el muelle 6, en Balboa, como parte de un embarque de que viajaría hacia Estados Unidos.
Curiosamente Aparicio había querido prevenir un accidente y a eso de las 2:00 de la mañana se detuvo en Loma Campana a descansar. Retomó el viaje a las 7:00 y poco después ocurrió el suceso.
Los familiares de las dos personas fallecidas, al igual que de los heridos que viajaban en el bus 121 de la ruta La Chorrera-Panamá, deben contar con el apoyo económico de la Agencia de Seguros S.A. (ASSA).
Eliécer Montenegro presidente de la Sindicato de Conductores de La Chorrera, aseguró que el autobús accidentado tiene un seguro contra terceros y otro que protege a los pasajeros, lo que es una ley.
Luego del accidente del año pasado, en la autopista Arraiján-La Chorrera el seguro es obligatorio.