Adrián trabajaba como conductor independiente de un camión articulado, que transportaba rollos de papel para la Compañía Industria Panameña de Papel, y ese día mientras esperaba que cargaran el vehículo, una paca de mil libras de rollos de papel, se dejó venir de más de 15 pies de altura, cayéndole encima, y dejándolo casi muerto. Esta paca de papel le rompió una vena cerebral y le fracturó la columna, dejándolo por más de tres meses en el Hospital Santo Tomás, en cuidados intensivos. Los doctores señalaban que si Adrián se salvaba sería un milagro, pues su estado era muy grave, pero gracias a los ruegos de su familia al Creador, logró sobrevivir, quedando en estado de invalidez.
Adrián señaló que decidió reemplazar a su padre en este trabajo, porque ya estaba mayor, y el dinero que se ganaba le servía para sacar adelante a su propia familia, pues sus dos hijos se encontraban pequeños.
Hoy en día tiene seis años de estar postrado en una cama, etapa que ha sido muy difícil para él, ya que sus padres son los que lo ayudan, pues la que era su esposa decidió rehacer su vida con otra persona.
Vicente Pérez, padre de Adrián, indicó que la compañía involucrada en el accidente no se hizo responsable, porque ellos trabajaban de manera independiente, a pesar de esto ellos habían tratado de que su hijo tuviera las medicinas requeridas, pero ahora todo ha cambiado, pues ya no cuentan con los recursos necesarios y su hijo necesita una silla de ruedas desmontable para poder atenderlo, además de una cama especial, y una medicina llamada fitoestimulina, recetada por los doctores para las úlceras que le han salido por su estado.
Los vecinos de la comunidad señalaron que Adrián era muy querido por todos, ya que era una persona que ayudaba en lo que podía, dinámica, con espíritu de lucha y deseos de superación, pero que la ayuda solicitada siempre ha sido negada.
Hoy lo único que pide su familia a Dios es que no los abandone y que les permita conseguir la ayuda que tanto requieren para su hijo.
Vicente Pérez, padre de Adrián, indicó que la compañía involucrada en el accidente no se hizo responsable de los daños.
Adrián tiene que realizar ejercicios (terapias) en su cama para que los músculos no se le atrofien. Tiene dos hijos, que por su situación sólo comparten con él los fines de semana. "Me siento impotente de no poder ayudar a mis hijos", recalcó.