Leydis Caicedo, representante de la provincia de Panamá en el Concurso Nacional de Oratoria 2011, está convencida de que “la juventud no necesita frenos sino estímulos”.
A esa conclusión llegó el pasado 22 de septiembre, cuando se impuso a un grupo de 44 estudiantes que también aspiraba llegar a la final del concurso, que este año tiene como lema “Mi educación es superación. Un proyecto de vida”.

A sus 17 años, es de la convicción de que “el futuro no existe, sino que se construye con lo que se hace hoy”. Y para lograrlo sabe que debe superar un sinnúmero de obstáculos que solo vencerá con la perseverancia.
Su mayor reto es alcanzar la copa que este año ofrece la organización del concurso. Se siente obligada porque a cuestas lleva el peso del centro educativo al que representa y a su barrio.

Leydis es estudiante del Instituto Nacional y en broma, a manera de apoyo -por la fama del plantel-, dice que ya recibió la advertencia de que si no logra el primer lugar la escuela saldrá a las calles a tirar piedra. “Es un estereotipo que la gente debe cambiar porque lo que abunda es talento”, dijo.
A pesar de que nació en Boca de Cupe en Darién, desde 1997 vive en el sector Águila de Curundú. Allí, rodeada de la violencia que caracteriza al lugar y de problemas socioeconómicos, creció, sin que esto se haya convertido para ella y sus tres hermanas en una excusa para salir y triunfar.

Guiada por su madre Alejandra González, que, a pesar de ser madre soltera siempre buscó el apoyo de los centros religiosos y Casa Esperanza para que mientras que se ganaba unos reales trabajando en casa de familia sus hijas quedaran en buenas manos, se siente optimista de triunfar.
Entre tanto, Alejandra, madre de Leydis, visiblemente emocionada, dijo: “Lo que siempre le pedí a la Virgen es que me diera fuerzas y apoyo para que mis hijas crecieran lejos de los vicios y gracias a Dios me escuchó”.
Los nervios que pasará el próximo 13 de noviembre -en la final del concurso- la tienen sin palabras, aunque la fe en su hija le devuelve el aliento. Concibe los valores como éxito del triunfo.
Igual que Leydis, los otros nueve representantes de las provincias y comarca se preparan con el mismo afán. Todos con historias parecidas y un solo objetivo: convencer al jurado calificador para convertirse en el “mejor orador de Panamá”.