Mientras en la Asamblea Legislativa se discute en segundo debate el aumento de las penas a los menores infractores, ayer en un panel celebrado en la USMA, los expositores coincidieron en que la solución está en buenas iniciativas y no en la represión.
Para Pablo Azael, ex director de Centro Penitenciario La Joya, con estas nuevas propuestas de penalización a los menores infractores se está "queriendo endulzar una herida con sal".
En su opinión la solución está en la resocialización y no en el aumento de las penas "que no resolverán y hasta ahora no resuelven el problema de la delincuencia".
En tanto, para Ramón Alemán, directivo de Casa Esperanza, Panamá cuenta con una legislación valiosa que ha sido alabada por organismos internacionales como UNICEF, como lo es la Ley 40 de Responsabilidad Penal del Adolescente.
Según indicó, a ésta no se le ha dejado respirar y a sólo tres años de que se puso en vigencia (1999) se le modificó. A la fecha no se le ha podido ni reglamentar.
Por su parte, Diomedes Kaa, del Instituto de Estudios Interdisciplinarios del MINJUNMFA, destacó que desde el año 1951, cuando se creó el Tribunal Tutelar de Menores a la fecha, se le ha sometido a los jóvenes infractores a diferentes tratamientos, unas veces de forma acertada y otras, dando tumbos.
Recalcó que sólo el conocimiento es lo que puede salvar a los menores infractores, debido a que es una realidad el hecho de que una gran mayoría de ellos tienen poca escolaridad.
En conclusión manifestó que es la reinserción social la solución y no el endurecimiento de las penas.
En esto coincidió el padre Vicente Avendaño, de la Escuela Vocacional de Chapala, al indicar que "los jóvenes necesitan buenas iniciativas y no simple represión".