Nación

Joya cultural y artística


PANAMÁ tiene maravillas arquitectónicas dignas de admirar. Entre ellas se encuentra una que a través los años, se ha convertido en símbolo del arte y la cultura de nuestra nación, trascendiendo las fronteras. Es el majestuoso "Teatro Nacional", que pese al tiempo, se levanta imponente en el corazón del Casco Antiguo.
Desde su inauguración, en 1908, los años no han tenido piedad con la infraestructura, ya que las filtraciones, la humedad, el hollín y el ácaro se fueron apoderando del área.
Debido a las condiciones en que se encontraba se realizó un trabajo arduo de restauración entre el 2003-2004 a través del Despacho de la Primera Dama y la Fundación Pro Educación Integral de la Niñez y la Juventud .
De acuerdo con Javier González, administrador del Teatro Nacional, los daños en la estructura no eran por abandono sino por falta de mantenimiento, ya que no han contado con una partida especial destinada a la conservación del recinto artístico y cultural.
No obstante, a inicios de este año se les ha asignado una partida de B/.100,000.00 para mantenimiento, que incluye el cambio de luces, la limpieza del bronce de los palcos, el mármol de los pisos, la limpieza del pan de oro, entre otros cuidados que se deben tener en una obra de esta magnitud.
En los trabajos participó el restaurador Antonio Rajer, quien realizó un estudio previo de la estructura y los colores, así como de las memorias del arquitecto Ruggieri para obtener los colores originales del teatro, que son los que luce actualmente.
En el foyer y plafón donde se exhiben obras con delicadas alegorías del maestro Roberto Lewis, se realizó una minuciosa limpieza para recuperar su colorido.
Las pinturas que se encuentran en el Teatro Nacional son muestras de los logros de la plástica panameña en esa época.
En el año 1904 mediante Ley 52, se ordenó la construcción del Teatro Nacional y se comisionó al arquitecto italiano Genaro Ruggieri para el diseño de los planos del Teatro.
La inauguración se realizó el 1 de octubre de 1908 para la toma de posesión del Presidente de la República, don José Domingo De Obaldía.
Cuenta con magníficas esculturas que representan las musas de la letra y la música.
Esta maravilla arquitectónica ha sido objeto de dos restauraciones una en la década de los 70 y otra entre el 2003 - 2004. Es decir tuvo que esperar alrededor de 30 años para ser restaurado.
El frontis del edificio retiene elementos decorativos del neo-clásico, con seis arcadas coronadas que enmarcan las ventanas superiores y las puertas principales que dan acceso al vestíbulo.
Dos magníficas esculturas que representan las musas de las letras y la música están contenidas en las laterales y sobre ellas, cuatro medallones en relieve rinden homenaje a Wagner, Shakespeare, Moliere, Rosiini, Cervantes y Lope de Vega.
En sus costados, dos amplios corredores dan acceso a las entradas laterales y sus arcadas de medio punto sirven de soporte a sendas terrazas superiores que comunican con el foyer.


fecha edicion
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192795
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América