El Juzgado Décimo Séptimo Civil ordenó a la empresa Cable & Wireless (C&W) pagar la suma de B/.66 millones a las sociedades Inversiones Kamasu S.A. y Cibertec Internacional, dentro del proceso civil por la supuesta violación de un contrato de confidencialidad.
El juez decimoséptimo, Jorge Luis Escobar ordenó el pago luego que Inversiones Kamasu y Cibertec Internacional presentaran una demanda por B/.126 millones por la supuesta violación de un contrato de confidencialidad suscrito con C&W para el uso de un software y equipos para la detección de llamadas fraudulentas.
De acuerdo con la demanda, el 26 de agosto de 1996, el Instituto Nacional de Telecomunicaciones (INTEL), posteriormente C&W, Inversiones Kamasu y Cibertec Internacional, firmaron un contrato de servicio para la eliminación de pérdida de ingresos por las denominadas retrollamadas o "call back".
Según la querella, Inversiones Kamasu y Cibertec Internacional procedieron a la instalación de equipos destinados a la detección de llamadas fraudulentas en las inmediaciones del edificio de C&W, ubicado en la urbanización La Exposición.
Los demandantes aducieron que estos equipos fueron usados por otra empresa que le hace competencia, luego que se le rescindiera el contrato inicial, y de allí los presuntos daños económicos ocasionados.
No obstante, en una nota de prensa C&W calificó como "insólito" el fallo emitido por el juez Escobar y anunció la presentación de un recurso de apelación ante el Primer Tribunal Superior de Justicia.
Según C&W, resulta preocupante que se estén ignorando las disposiciones judiciales aplicables y rompiendo un criterio jurisprudencial firmemente establecido por los tribunales durante más de un siglo, en el sentido que solamente puede reconocerse la existencia de daños que sean ciertos y concretos.
Además, señala que el juez decidió reconocer daños y perjuicios por la astronómica suma de B/.66 millones sin otro fundamento que meras suposiciones y expectativas de los demandantes.
Agrega que el fallo judicial es a todas luces "antijurídico" y por ello lesiona el buen nombre de la justicia panameña, afectando negativamente la percepción que tengan los inversionistas serios sobre la forma en que se administra justicia en Panamá.
El General Omar Torrijos había llamado a los organizadores de la función para que pararan el encuentro. Su anhelado estreno en el cuadrilátero llegó un 26 de noviembre ante César Becerra en la provincia de Colón, ante quien se impuso por nocaut en el tercer asalto. La pelea que se pacto a cuatro asaltos se pacto en las 112 libras. Zapata registró 113 libras.
Zapata considera su pleito más duro dentro del cuadrilátero el que sostuvo con Alberto Castro el 13 de septiembre de 1986 en el gimnasio Roberto Durán en la cuarta defensa de su cetro mosca de la AMB. Se impuso tras 15 agotadores asaltos por decisión dividida. Pero, para el gran campeón la pelea más dura de su vida fue la que libró para liberarse de la adicción a las drogas durante 21 años.
"Ahora soy un verdadero campeón, más que cuando me gané todos los títulos en el boxeo. He podido ganar porque prevaleció la ayuda de Dios. Y de verdaderos amigos como Héctor Carrasquilla que siempre ha creído en mi recuperación", sentencia Zapata.
Según el boxeador, el haber superado este problema quizás sea el mayor fundamento para ser incluido en el Salón de la Fama, pues puede servir como espejo para todos los que practican deportes o cualquiera persona que atraviese por el drama del consumo de drogas.
Juez condena a C&W a pagar B/.66 millones
Cable & Wireless considera este fallo como "insólito" y "antijurídico".