Presiones ejercidas por el Segundo Tribunal Superior de Justicia, obligaron al juez José Hoo Justiniani a renunciar a su cargo al dictar una condena parcial contra los sindicados cubanos Luis Posada Carriles, Guillermo Novo, Pedro Crispín Remón y Gaspar Jiménez.
El defensor de Posada Carriles, Rogelio Cruz, obtuvo informes de que Hoo Justiniani iba a absolver a los sindicados, pero las presiones a las que el mismo alude lo hicieron condenar parcialmente por dos de los cuatro delitos acusados.
Sostuvo que al no condenar totalmente ha seguido siendo criticado por sus jefes.
"Quiénes lo hacen, algunos de sus jefes, quiénes son sus jefes, algunos magistrados del Segundo Tribunal de Justicia, quién será esté magistrado, debe ser alguno que ya en el expediente ha demostrado su posición adversa a los sindicados, como es el caso de Wilfredo Saenz", alegó.
Dijo que el sólo hecho de que Saenz es profesor de Derecho, donde está el grupo FER, uno de los querellantes, lo vincula. "Además, él fue el único que salvó el voto cuando el tribunal revocó las querellas entre las cuales estaba la del FER 29", sostuvo.
Asimismo cuestionó la imparcialidad del Órgano Judicial, pues viola los derechos de los sindicados. "Posada Carriles no ha tenido oportunidad de disfrutar este derecho, porque el tribunal que lo juzgó no ha sido ni independiente ni imparcial, pues esas presiones influyeron no sólo para que renunciara, sino para que condenara y lo peor es que la apelación se tiene que surtir ante el Segundo Tribunal Superior que no es independiente ni imparcial".