Nación

Jugando con la fe de los desempleados


Los desempleados en nuestro país se cuentan por miles. Muchos de ellos consultan diariamente los periódicos en busca de una oportunidad de empleo que cambie su situación. De repente encuentran un anuncio como éste: "Compañía americana busca profesionales de diversas áreas. Trabajo inmediato. Ingresos según aptitudes. Entrevista Licda... Teléfono ..."; y hacen todos los contactos necesarios para luego descubrir que se han burlado de ellos.
Llamamos al número telefónico de uno de estos clasificados, la entrevista sería en la tarde, había que ser puntual y vestir formalmente.
El salón para la entrevista era más bien como una sala de baile, donde diferentes ritmos musicales amenizaban el ambiente. Ya sentados, nos encontramos con una pantalla en la que se proyectaban cortos humorísticos que hacían que la espera fuera menos tediosa.
Después de aproximadamente 15 minutos, un joven "ensacado" dio la bienvenida a los participantes y presentó un video de un economista estadounidense que hablaba del gran futuro de la industria del bienestar para los próximos años. Aún no sabíamos de qué se trataba, pero la situación ya comenzaba a oler mal.
Nuevamente el moderador volvió a escena y tras explicaciones sobre el problema de la obesidad y sus consecuencias, dio el nombre de la empresa a la cual pertenecía, una de productos nutricionales y dietéticos. Lo que nos temíamos.
La decepción se reflejó en el rostro de la mayoría, en contraste con los aplausos y las muestras de alegría de los demás miembros de la compañía. Nos recordó la pasada contienda electoral cuando los manzanillos de los políticos aplaudían y vitoreaban cualquier frase que éstos dijeran.
El espectáculo continuaba ante nuestros incrédulos ojos. Le correspondió a una señora explicar las bondades de un negocio que "nos sacaría de pobres" y cumpliría con nuestros más anhelados sueños de éxito.
La situación se volvió algo tensa cuando al final de su intervención dijo que los que no estaban interesados tenían un minuto para salir. Quedamos atónitos, no esperábamos tanta demostración de democracia; sin embargo, nadie salió.
Luego de varios testimonios de cambios casi milagrosos en las vidas de los ahora pudientes empleados de la empresa, nos presentaron otro video con más historias, ahora de norteamericanos que habían progresado vendiendo los productos.
No contentos con habernos hecho perder nuestro tiempo, tuvieron la osadía de pedir a cada uno de los presentes 5 dólares para inscribirnos en otra reunión para conocer más sobre el "lucrativo" negocio. ¿A qué desempleado panameño le sobra ese dinero para regalar o "invertir", como dirían ellos, sin contar con lo gastado en pasaje? ¡Qué fraude!


fecha edicion
old id
161929
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América