En las tiendas mayoristas de la avenida B se puede adquirir el water-ball o yoyo-ball a un costo unitario de B/. 0.65 y la docena a B/. 3.00.
Con las instrucciones en inglés, la cajeta donde viene la docena sólo advierte que debe ser utilizado por niños mayores de ocho años. No obstante, este es un producto que se vende para la realización de canastitas de cumpleaños, en donde los niños pueden, incluso, tener menor edad.
Como instrucciones señala que debe tirar y halar, como se hace con los yoyos tradicionales. Además, indica que con este juguete se puede lograr ejercitar en los niños la coordinación de las manos con la vista. El empaque, así como los sobres que envuelven cada uno de los yoyos sólo indican que fueron hechos en China, pero no la empresa fabricante.
Pero aunque parezca un juguete inofensivo, en otros países como Perú, el Gobierno, a través del Ministerio de Salud, prohibió su importación, fabricación, comercialización, distribución y venta.
La razón es la cantidad de quejas que durante medio año presentaron diversas asociaciones de consumidores por los riesgos que representaba para los niños.
Información difundida en países como Argentina, Chile, Estados Unidos, Nicaragua y Honduras, entre otros, señalan que tanto el líquido como el material sintético de la goma elaborada con derivados de hidrocarburos son altamente riesgosos.
En las informaciones se hace referencia a que los juguetes contienen compuestos químicos, como el tolueno y el xileno que son extremadamente tóxicos. Estos productos químicos son los mismos que se encuentran en solventes, pegamentos de caucho y plástico; y que según una publicación del diario "El Comercio" de Perú, de ser engullido o masticado el juguete por un niño, podrían causarle síntomas de debilidad, sensación de tambaleo, temblores, convulsiones, respiración superficial rápida, visión borrosa y palidez; así como problemas gastrointestinales severos.
El Panamá América hizo una prueba con uno de estos juguetes que se comercializan en el país, y se verificó que el contenido líquido en su interior es agua, con algunas escarchas y un pequeño juguete de hule. No obstante, oler por mucho tiempo el material de hule con que están hechos da una sensación de mareo y fatiga, similar a cuando se respira un producto a base de thinner o disolvente.
Pero en lo que sí se ha demostrado que este producto puede ser perjudicial es en el cordón de hule por donde se tira. Estudios realizados en Estados Unidos, por la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (CPSC, por sus siglas en inglés) destacan que el juguete presenta un potencial riesgo de estrangulamiento para niños pequeños.
La CPSC indicó que la cuerda elástica del juguete puede enrollarse alrededor del cuello de un niño al jugar con el yoyo con movimientos de lazo sobre su cabeza. El cordón del juguete puede alcanzar un largo de hasta tres metros al ser lanzado. Por lo que recomendaron que aparte de supervisar muy de cerca el uso del juguete, los padres de familia que estén preocupados por la seguridad de sus hijos, deben cortarle la cuerda o echar el juguete a la basura.
Destaca esta comisión en su informe, que recibieron unos 186 reportes de incidentes en los cuales la cuerda del yoyo se enrolló alrededor del cuello del niño. Aunque no hubo lesiones perdurables, en siete de los casos reportados los niños presentaron vasos sanguíneos rotos afectando los ojos, párpados, mejillas, cuello, cuero cabelludo o el área detrás de las orejas.
Esta misma comisión investigó los reportes de toxicidad del líquido que contiene el juguete, así como la flamabilidad y determinó que no había motivos de preocupación.
Aunque no recomendaron retirar le producto, sí expresaron que los padres deben ser cautelosos. Por otro lado, la Federación de Asociaciones de Consumidores y Usuarios de Andalucía (FACUA) recomendó a los padres que no dejen el juguete en manos de los pequeños. Aunque el producto ya fue retirado del mercado en marzo del año pasado, todavía se mantiene en algunos puestos de venta lo que ha puesto la alerta sobre los controles de entradas de productos peligrosos al país y se cuestiona si la falla fue a lo interno o se debe a que fue introducido por algún otro país de la Unión Europea.
El producto ya ha sido retirado en países como Honduras, Nicaragua, Paraguay y Perú. Se consultó al ministro de Salud, Fernando Gracia, quien destacó que aunque no conoce el producto, cuando existe algún juguete peligroso es analizado por una comisión que la integran los ministerios de Salud, de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia y de Educación, la Alcaldía de Panamá e incluso el Sistema de Protección Civil, quienes dan a conocer sus recomendaciones.
Destacó que esta comisión realiza ese análisis cuando se presenta una queja a la oficina de Salud de la Población, de la Dirección General de Salud. Por lo pronto, no ha habido ninguna queja sobre el water-ball o yoyo-ball en Panamá.