Tras una deliberación de apenas una hora, un jurado de conciencia compuesto por cinco mujeres y dos hombres declaró culpable al irlandés Peter Anthony Byrne del homicidio del ejecutivo de la empresa telefónica Cable & Wireless, Maxim Conroy, perpetrado el 30 de julio de 1999. Luego del anuncio de la sentencia, los familiares de Peter Anthony Byrne se abrazaron entre sí y rompieron en llanto, lo que motivó el desalojo de la sala de audiencias por parte del personal de seguridad de la Corte.
Byrne, un poco cabizbajo pareció no haberse enterado de la decisión y se mantuvo impasible, mientras sus padres y hermanos gritaban a los miembros del tribunal por haber dado un veredicto condenatorio. A la salida del tribunal Tony Byrne increpó a la fiscal Geomara de Jones y le dijo que diera gracias a Dios por no tener un hijo con padecimientos similares a los de su hermano Peter. Tras este cruce de palabras la seguridad intervino para que la funcionaria de instrucción abandonara el lugar. La situación se tornó un poco tensa cuando Bernie Byrne, hermana del sindicado, sufrió un desmayo en la parte exterior del tribunal y debió ser asistida por sus padres y hermanos.
La fiscal expresó que la decisión del jurado hizo justicia a la familia de Maxim Conroy, debido a que éste fue muerto de manera violenta, sin que existiera causa aparente para esto. En tanto, los abogados de la defensa Rafael Rodríguez y Edna Ramos, aseguraron que solicitarán la revisión del caso para que su cliente pueda ser sometido a un tratamiento médico. El magistrado sustanciador del proceso Wilfredo Sáenz dispuso el traslado de Byrne al centro penitenciario El Renacer.