Los jueces y los administradores de justicia de los hombres deben ser probos justos e incorruptibles, para que aún siendo imperfecta cumpla su cometido como una institución de la sociedad.
Esa es la posición de la Iglesia en el editorial del semanario Panorama Católico titulado “Justicia”.
La Iglesia apunta que para que se logre una “reconstrucción social” es necesaria una justicia sin fueros ni privilegios ni tampoco con rencor y revanchismo.