LOS días de Elmer Noriel Valencia están contados. Es uno de los 16 portadores de VIH
SIDA que están detenidos en el centro penitenciario La Joya.
Sus compañeros a duras penas son sus enfermeros, pero tienen temor de ser contagiados de otras enfermedades alternas.
Panamá América contactó ayer a un recluso del pabellón 4 de La Joya, quien pidió "justicia" para Valencia. Asegura que a este recluso le fue diagnosticada el pasado lunes, la fase terminal del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.
Su única petición es que su compañero sea enviado urgentemente a su casa o al Hospital Santo Tomás.
"Es como una tortura lo que le está sucediendo a Noriel", dijo un reo que pidió reserva de su nombre.
Explicó que el detenido que padece la enfermedad terminal tiene que ser cargado por los compañeros para bañarse. De sus heridas y llagas salen secreciones. En estos momentos no camina, tampoco escucha bien, ni legisla cuando le hablan, mucho menos quiere comer.
El denunciante advirtió que no pueden dejarlo morir, porque ellos son como una familia.
Noriel Valencia, de 35 años, fue condenado a 60 meses de prisión por el delito de robo agravado, y cumplió sus dos terceras partes de la pena el 26 de junio de 2005.
Luego que Panamá América diera a conocer la situación del detenido, funcionarios de la Defensoría del Pueblo acudieron al penal, donde corroboraron que a los internos se les advirtió, por parte de un especialista, que cualquier artículo que manipule el compañero afectado deben lavarlo o botarlo porque sus heces, erupciones en la piel o su saliva pueda contagiarlos.
En tanto, el defensor del Pueblo, Juan Antonio Tejada, tramitará de manera inmediata la denuncia con las autoridades del Sistema Penitenciario y la Procuraduría de la Nación, para se evalúe el caso.
"Justicia" para detenido con SIDA
Se enfermó en el penal luego de haber usado material de otros compañeros para tatuarse la piel.