En 1975, la Caja de Seguro Social amplió su cobertura de salud a los hijos de los asegurados.
Según Guillermo Puga, no se midió la consecuencia de esta acción y sirvió de excusa para que el Estado dejara de asumir su responsabilidad de brindar los servicios de salud a toda la población.
El dirigente considera razonable que la CSS continúe asumiendo la atención de los beneficiarios, pero que el Gobierno contribuya con la cobertura de la mitad de los que posea cada cotizante activo.
La situación ya se ha planteado, dijo Puga, pero los gobiernos se han hecho de oídos sordos.