TANQUES, VASOS, papeles, entre otros desperdicios son arrojados a las aguas de la Calzada de Amador, opacando la belleza del lugar. "El mar parece un vertedero y quienes se percatan seguro nos catalogan de cochinos y que no sabemos que es un basurero", indicó Marcela Castro, quien hacia ejercicios en el lugar.
Los visitantes se preguntan qué hacen las autoridades para evitar la contaminación, ya que desluce el lugar en el que hay polémica por los cobros para entrar.