Sin cambios. Miles de hogares, como el de José, son golpeados cada vez que los alimentos se disparan o cuando aumenta el precio del transporte y la electricidad, pero el salario mínimo continúa igual.
Panamá tiene una de las peores distribuciones de ingreso de América Latina. El 64% de los hogares rurales se encuentra en pobreza y más de la tercera parte en pobreza extrema, según el Plan Nacional de Seguridad Alimentaria Nutricional de Panamá 1998 - 2002.
Las cifras no mienten.
Por un lado el salario mínimo se marca en 254 dólares, mientras que para adquirir la canasta básica familiar es necesario tener 260 dólares.
Sólo con el aumento de la canasta básica hay suficiente sal para ponerle a la herida.
Una muestra es lo que sucede con el alza en el precio del arroz, que afecta a miles de panameños. A todos ha tocado este aumento que resuena con cucharas en los platos vacíos que esperan el grano. Antes, la libra del grano costaba 0.30 centésimos, ahora se marca en 0.50